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OPINION: Cumbre de líderes sobre el clima y el papel de América Latina

La Cumbre de Líderes sobre el Clima del presidente Biden puede haber dado un tiro en el blanco para incrementar la acción para enfrentar el cambio climático, pero los indicadores del calentamiento global muestran que los esfuerzos no son suficientes, y los compromisos de los países de América Latina que han participado han sido poco ambiciosos. Informan  Mairi Dupar y María José Pacha para CDKN.

 

El Gobierno de los Estados Unidos ha orientado sus ambiciones climáticas al comprometerse a reducir las emisiones de toda la economía entre un 50% y un 52% por debajo de los niveles de 2005 para 2030 según su  nuevo plan para combatir el cambio climático (o NDC, siglas en inglés para Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional).   El presidente Joe Biden hizo el anuncio en la Cumbre de Líderes sobre el Clima (ver aquí en youtube), que convocó virtualmente el Día de la Tierra, el 22 de abril de 2021. Si bien esto es aún insuficiente para frenar el alza de la temperatura media mundial en 1,5°C, tal como consigna el Acuerdo de París, sí representa un gran avance en comparación con el plan anterior, presentado por el gobierno de Barack Obama.

Recordemos que Estados Unidos es el segundo emisor más grande del mundo y es responsable del 15 por ciento de las emisiones globales. El nuevo compromiso, si se cumple, marcará una diferencia real en el progreso del mundo hacia los objetivos de París.

La Cumbre de Líderes también creó una plataforma para que otras naciones con altas emisiones anunciaran sus promesas de mayores reducciones de las mismas. El presidente Biden calificó la tarea de los líderes mundiales como una “carrera hacia la cima”:

Las señales [del cambio climático] son inconfundibles, la ciencia es innegable, el costo de la inacción sigue aumentando”, dijo. “Aquellos que actúen, que hagan inversiones audaces en su gente, en su futuro energético, obtendrán los buenos trabajos del mañana y harán que sus economías sean más resistentes y competitivas. Así que corramos esa carrera … ganemos un futuro más sostenible del que tenemos ahora, superemos la crisis existencial de nuestro tiempo “.

 

Empujando el dial de las emisiones hacia abajo

Además del compromiso principal de Estados Unidos, varios otros grandes emisores hicieron promesas climáticas mejoradas en la Cumbre. Según informes oficiales del Departamento de Estado:

  • La Unión Europea está promulgando el objetivo de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% para 2030 y un objetivo neto cero para 2050.
  • Japón reducirá las emisiones entre un 46% y un 50% por debajo de los niveles de 2013 para 2030, con grandes esfuerzos para lograr una reducción del 50%, una aceleración significativa de su actual objetivo de reducción del 26%.
  • Canadá fortalecerá su NDC a una reducción del 40 – 45% con respecto a los niveles de 2005 para 2030, un aumento significativo con respecto a su objetivo anterior de reducir las emisiones un 30% por debajo de los niveles de 2005 para 2030.
  • China indicó que se unirá a la Enmienda de Kigali, y fortalecerá el control de los gases de efecto invernadero distintos del CO2, controlará estrictamente los proyectos de generación de energía a base de carbón y reducirá el consumo de carbón. (Fuente: Departamento de Estado de EE. UU.) [China también anunció en septiembre pasado que su objetivo será alcanzar un pico de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2060].
  • Mientras tanto, el Reino Unido anunció que contabilizaría la aviación y el transporte marítimo en sus objetivos de emisiones nacionales por primera vez y establecería un objetivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 78% para 2035 de acuerdo con los requisitos legales de su presupuesto de carbono.

 

¿Qué significa todo esto?

Una infografía y un análisis publicados por el Climate Action Tracker muestran que “[Los] anuncios de acción climática en la Cumbre de Líderes sobre el Clima del presidente Biden de EE. UU., junto con los anunciados desde septiembre del año pasado, han reducido la brecha de emisiones de 2030 en aproximadamente un 12-14%. , según un análisis provisional posterior a la Cumbre del Climate Action Tracker. Las mayores contribuciones provinieron de EE. UU., La Unión Europea,  Reino Unido, China y Japón “.

Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer para alinear las emisiones globales con el objetivo de temperatura de 1,5 ° C del Acuerdo de París. El gráfico de Climate Action Tracker (abajo) muestra cómo las emisiones globales deben disminuir en la próxima década. La línea punteada azul muestra los niveles de emisiones proyectados para 2030, basados en las promesas y metas de los países (flecha izquierda) en septiembre de 2020, en comparación con las estimaciones (flecha derecha) de las promesas y metas colectivas realizadas para abril de 2021.

 

Fuente:Climate Action Tracker

 

¿Qué prometieron los presidentes de América Latina?

Representando a América Latina, estuvieron invitados sólo cinco presidentes: Alberto Fernández (Argentina), Jair Bolsonaro (Brasil), Manuel López Obrador (México), Ivan Duque (Colombia) y Sebastián Piñera (Chile). Con la excepción de Colombia,  los compromisos climáticos de los representantes latinoamericanos han sido tibios y no reflejan el nivel de ambición necesario. 

 

Brasil y la falta de compromiso climático concreto

El Presidente Jair Bolsonaro, que ha desmantelado el sistema del estado que trabaja para combatir el cambio climático,  anunció que Brasil será carbono neutral para 2050; también indicó que  se pondrá fin a la deforestación ilegal en 2030 y se reducirán sus emisiones en 37% para 2025 y en 43% para 2030. 

Se refirió específicamente a la necesidad de obtener financiamiento indicando que “los servicios ambientales generados por nuestros biomas del mundo deben ser remunerados”. Pero según los ex Ministros de Ambiente de Brasil Marina Silva y Rubens Ricupeiro el problema de la conservación de la Amazonía no es financiero, ¨la deforestación en la Amazonía brasileña no es el resultado de la falta de dinero, sino una consecuencia de la deliberada falta de atención del gobierno”. Bolsonaro desactivó  en agosto de 2019 el Fondo de la Amazonía, un mecanismo clave para detener la deforestación que todavía tenía alrededor de $ 500 millones de dólares en donaciones futuras, ya que se restringía el uso de los fondos.

 

Argentina con compromisos tibios

Por otra parte, el Presidente Alberto Fernández anunció que Argentina aumentará su ambición climática en un 27,7% respecto de la NDC de 2016 (lo que implica un aumento de alrededor de sólo el 2% de la NDC publicada a fin de 2020). También afirmó que la Argentina se convertirá en un gran productor y exportador de hidrógeno verde. Sin embargo, no mostró los planes. Tampoco habló del gas de Vaca Muerta como combustible de transición, tal como lo considera su gestión, lo cual es incompatible con los compromisos climáticos que asume a nivel internacional.  Además, prometió penalizar como delito la deforestación ilegal y llevar la participación de energías renovables a la matriz energética al 30% para 2030, aunque no especificó ni acciones específicas para lograrlo ni plazos. 

Fernández convocó especialmente a sus pares más cercanos a coordinar “medidas regionales y solidarias” y, de la misma manera en que lo había hecho el miércoles en la Cumbre Iberoamericana, se mostró como impulsor de un “canje de deuda por acción climática”. 

Sin embargo, según Enrique Martua Konstantinidis, de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ¨los anuncios del Presidente son auspiciosos para la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, estos carecen de coherencia con lo que se está implementando hoy. Es importante que estas promesas se vean reflejadas en señales concretas para los sectores.¨

 

México: visados a cambio de plantar árboles

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dedicó parte de su intervención a la situación migratoria en la región y las consecuencias de ésta. Dirigiéndose directamente a su homólogo estadounidense, el mandatario propuso cooperar en el programa mexicano de reforestación “Sembrando Vida” con el objetivo de frenar la ola migratoria en sus fronteras: “Que juntos ampliemos dicho programa en el sureste de México y en Centroamérica para sembrar 3.000 millones de árboles adicionales y así generar 1,2 millones de empleos”, indicó a Biden.

El mandatario mexicano sugirió que EE.UU. “podría financiar” la ampliación del programa a Guatemala, Honduras y El Salvador, y propuso además que la Casa Blanca impulsara una especie de visado climático. “Agrego una propuesta complementaria, con todo respeto. El gobierno de EE.UU. podría ofrecer a quienes participen en este programa que después de sembrar sus tierras durante tres años consecutivos tendrían posibilidad de obtener una visa de trabajo temporal y, luego de otros tres o cuatros años, podrían obtener hasta la residencia en Estados Unidos o su doble nacionalidad“, señaló

El presidente Andrés Manuel López Obrador fue criticado por su comentario de que aunque México ha encontrado recientemente grandes yacimientos de petróleo, será utilizado solo para el mercado interno. El ex presidente Felipe Calderón, criticó por hablar sobre petróleo en la cumbre climática: “Eso no tiene ningún sentido ambiental. Es igual para el Cambio Climático quemar petróleo aquí que afuera. Prometer aumentar la producción de petróleo (‘Solo’ 2 millones, cuando hoy se producen 1.6) suena a burla”, 

 

Chile: poniendo el énfasis en áreas marinas protegidas

El presidente Sebastián Piñera indicó que aunque “ Chile es un país pequeño, responsable sólo del 0,25% de las emisiones totales del mundo, estamos decididos a tener un impacto significativo y positivo, y a hacer una contribución relevante en nuestra lucha contra el cambio climático”. Las acciones principales giran al hidrógeno verde que “permitirá no solo descarbonizar nuestra propia matriz energética antes de 2040, sino que también nos permitirá convertirnos en un país de carbono neutral antes de 2050. Nos convertiremos en el productor de hidrógeno verde más eficiente del mundo, y así ayudar a otros países a descarbonizar su propia matriz energética”.

También realizó promesas para conservar los océanos y estableció áreas marinas protegidas que cubren más del 43% de la  Zona Económica Exclusiva. Además prometió el establecimiento de un Área Marina Protegida en la Antártida, y la creación de la primera Área Marina Protegida en alta mar, específicamente en la Dorsal de Nazca.

 

Colombia: aumentando la  ambición y enfocando en la naturaleza

Colombia apenas aporta el 0.6% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, es uno de los 20 países más vulnerables al cambio climático. Sin embargo, Colombia es el país de la región que más ha aumentado la ambición climática. En diciembre, el país anunció que la nueva meta era reducir el 51 % de las emisiones de GEI para 2030.

El  presidente Ivan Duque recalcó la importancia de la naturaleza y los bosques para enfrentar el cambio climático y mencionó la estrategia de reforestación del gobierno para plantar 180 millones de árboles antes de 2022. Además indicó que ”no tenemos dudas en que la solución está basada en la naturaleza, tenemos que seguir en este pacto por el ambiente (…) El 50% de nuestro territorio es bosque y tenemos el 6% de la Cuenca Amazónica. Somos el segundo país más biodiverso por metro cuadrado del mundo y además, tenemos el 15% de los ecosistemas de alta montaña. Nuestra lucha es por proteger ese tesoro”, dijo el mandatario.

 

La importancia del financiamiento climático

Todos los mandatarios de la región han recalcado la necesidad de obtener el financiamiento necesario para aumentar la ambición climática. Se ha solicitado un aumento de la financiación climática para los países en desarrollo y un compromiso para dejar de financiar el carbón.

 Pero, como lo indica Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el desarrollo sostenible de Colombia, ¨es fundamental que en todos los procesos de mercado que se proyecten, ya sea para restauración, pago por servicios ambientales o bonos de carbono, se consideren como mínimo tres aspectos: la inclusión de procesos de comunidades locales que están generando los mecanismos más sostenibles a nivel local para el manejo del bosque; las transiciones agroecológicas necesarias de poner en marcha para que la inversión sea efectiva; y el tercero crucial: que las fuentes financieras que permitirán que esas reducciones de carbono se vayan dando, estén unidas a instancias que aseguren que la distribución de beneficios y la generación de recursos esté orientada a la consolidación de los territorios de comunidades locales”.

El desafío es que todas las promesas realizadas se hagan realidad.

 

Imagen: The White House, Public domain, via Wikimedia Commons. La información de base de América Latina es de Periodistas por el Planeta. La nota original de Mairi Dupar fue publicada en CASA

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