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DESTACADO: El Alto Fucha, Colombia – Huertos comunitarios para la seguridad alimentaria durante la pandemia

En El Alto Fucha, un asentamiento informal en Bogotá, Colombia, una organización comunitaria está ayudando a las comunidades a iniciar huertos agroecológicos para garantizar la seguridad alimentaria durante la pandemia del Covid-19. Esta es una historia de la serie Voces desde la Primera Línea de ICCCAD y CDKN.

A medida que las ciudades latinoamericanas como Bogotá continúan creciendo, las áreas periféricas que se urbanizan rápidamente presentan muchos riesgos debido a una inadecuada provisión de servicios básicos. Los asentamientos informales de estas áreas también han recibido el mayor número de personas desplazadas. El Alto Fucha, ubicado en la parte más alta de las montañas del pueblo de San Cristóbal Sur, en Bogotá, es un asentamiento de este tipo, con una población de 5.200 personas, distribuidas a lo largo de siete barrios.

Colombia es especialmente vulnerable al cambio climático, ya que la mayoría de su población está asentada en áreas elevadas propensas a la escasez de agua, inundaciones y deslizamientos de tierra. Los estudios muestran que, con el aumento del nivel del mar y las inundaciones, muchos asentamientos y actividades económicas clave pueden verse afectados. Las fuertes lluvias y los consiguientes deslizamientos de tierra de noviembre de 2020, en el noroeste de Colombia, provocaron 18 muertos y muchos heridos. El aumento de las precipitaciones y la temperatura media anual también plantean varios desafíos para la agricultura, particularmente en los asentamientos informales, debido a la falta de recursos y conocimientos sobre cómo adaptarse.

Colectiva Huertopía es una organización comunitaria que ha estado trabajando durante siete años para ayudar a las personas con la jardinería mediante la provisión de asesoramiento técnico, semillas y plántulas. Su trabajo se concentra en los huertos agroecológicos de los cerros orientales de Bogotá. Jhody Katherine Sánchez Beltrán es la fundadora de la Colectiva Huertopía.

“Lo que hacemos no es solo agroecología urbana, tiene tres dimensiones: ambiental, política y económica. Al plantar especies forestales reducimos los deslizamientos de tierra en la orilla del río y también tenemos experiencia en restauración ecológica”, comienza contando.

Efecto del Covid-19 en El Alto Fucha

La gente de Alto Fucha comenzó a escuchar sobre la pandemia desde fines de diciembre de 2019 a través de las redes sociales, pero el confinamiento se decretó en Colombia a partir de mediados de marzo de 2020.

“La comunidad se vio muy afectada por el estancamiento económico. Ni el gobierno nacional ni el local garantizaban alimentos ni servicios públicos gratuitos durante la cuarentena. Si las personas no pueden acceder a un trabajo, ¿de qué pueden vivir?” dice ella.

Hay muchos trabajadores informales que no están afiliados a ninguna empresa pero que trabajan en la calle, en el día a día, por lo que había una gran escasez de alimentos entre ellos. El acceso a la información era otro tema: la gente no sabía realmente a lo que se enfrentaba y había muchos mitos”, añade.

Huertos comunitarios para garantizar la seguridad alimentaria

Para proteger a la comunidad de la propagación del coronavirus, Jhody y su equipo iniciaron una campaña de higiene, a través de la cual informaban a las personas sobre la forma correcta de usar mascarillas, de lavarse las manos y desinfectar cosas.

“Mientras realizamos la campaña, vimos que la gente pasaba hambre. Pero nuestra comunidad tenía la capacidad de sembrar; de agricultura urbana. Además, también trabajamos en red, por lo que los grupos ya están organizados”, dice.

Entonces decidieron dedicar todos sus esfuerzos a la creación de huertos comunitarios y huertos familiares en terrenos baldíos. En muchas partes del territorio se organizaron grupos de habitantes de asentamientos que vivían cerca unos de otros.  Organizaron – para cada caso – tierras adoptadas, intercambios de semillas y materiales compartidos para que pudieran trabajar en los huertos.

Huertopía también distribuyó semillas y materiales a personas necesitadas. “De alguna forma, la jardinería comunitaria nos dio libertad. Nos permitió relacionarnos con los vecinos y fortalecer la red. Ahora tenemos entre 25 y 30 huertos en nuestra comunidad”, comparte con orgullo.

Red de Economía Solidaria

Otra iniciativa que Huertopía puso en marcha en el Alto Fucha durante el confinamiento es la Red de Economía Solidaria.  El noventa y cinco por ciento de la red está compuesta por mujeres de la localidad que se reunieron durante el confinamiento con el objetivo de difundir sus conocimientos, habilidades y productos, manteniendo los protocolos de higiene. Sus actividades no solo ayudaron a aumentar la venta de productos, sino que también alentaron a otras a adoptar estas habilidades y generar sus propios ingresos.

“En ese momento, las mujeres se volvieron fundamentales porque casi todos los hombres perdieron sus trabajos y las mujeres, que eran las que siempre se quedaban en casa, ahora están ganando dinero con sus conocimientos.” agrega ella.

“La Red de Economía Solidaria, aunque tiene un gran potencial, debido a la emergencia y a las condiciones materiales, en este momento tiene dificultades para dar todos los pasos y organizar jornadas de difusión”, dice.

Desafíos

“Sentimos que estamos a cargo de una responsabilidad que debe asumir el Estado. Hay una barrera institucional que a veces entorpece las cosas, ya que lo hacemos desde la comunidad y ellos ven todo como un problema. No hay diálogo por parte del gobierno distrital con nosotros”, agrega.

Además, para sabotear nuestro progreso, algunos representantes del gobierno local difundieron el rumor de que los jóvenes consumen drogas. A veces también destruyen la puerta del huerto o se llevan la cosecha a la fuerza.

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