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OPINION: El camino hacia la economía circular en el Perú

Desde el 2020 Perú  cuenta con la primera hoja de ruta para impulsar y promover la transición de un modelo económico lineal a uno circular en las industrias manufactureras y de procesamiento industrial pesquero. Reporte Alberto Ñiquén* para el Radar Climático y Pais Circular.

 

Reparar, reciclar, reutilizar y refabricar son los 4 ejes que guían la economía circular, que es un modelo de producción y consumo que implica reducir los residuos al mínimo durante el proceso de creación de un producto. De esa manera, el ciclo de vida de los materiales se extiende, y pueden ser utilizados una y otra vez, creando así un valor adicional.

Según la Organización de las Naciones Unidas la economía circular podría reducir entre un 80% y un 99% los desechos industriales en algunos sectores, y entre un 79% y 99% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando a proteger el medio ambiente y ser una respuesta frente al reto del cambio climático.

Periodistas de la Red Latinoamericana de Comunicadores de la Economía Circular, un proyecto liderado por la Fundación Konrad Adenauer, realizaron reportajes para País Circular, una iniciativa periodística que promueve un nuevo modelo de consumo y producción sostenible. Este artículo proviene de El Radar Climático,  un producto de ConexiónCOP y el Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA) de la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

Economía circular en Perú

En febrero de este año, el gobierno peruano aprobó –vía decreto supremo– la ‘Hoja de Ruta hacia una Economía Circular en el Sector Industria’ elaborada por el Ministerio de la Producción (Produce) y el Ministerio de Ambiente (Minam) con el objetivo de contribuir al crecimiento económico y al desarrollo industrial inclusivo y sostenible. El gobierno elaborará y aprobará guías sobre la gestión adecuada de residuos en actividades de la industria manufacturera y de procesamiento industrial pesquero y fomentará la formalización y certificación de competencias de recicladores.

La Hoja de Ruta comprende acciones a corto (un año), mediano (tres años) y largo plazo (cinco años) y se basa en cuatro enfoques que buscan brindar las condiciones para que las empresas migren progresivamente al modelo circular: producción industrial sostenible; consumo sostenible; aprovechamiento de material de descarte y gestión de residuos industriales, e innovación y financiamiento.

Cabe indicar que desde años atrás en el Perú hay diversas iniciativas particulares orientadas a la economía circular, sobre todo entre los nuevos emprendimientos sostenibles. Pero es con la Hoja de Ruta que la transición de una economía lineal a una economía circular se integrará en las políticas públicas de producción y consumo en el sector industria, así como en los procesos, productos y servicios en las empresas.

Esta nueva mirada al modo de producción es parte de la Política Nacional de Competitividad y Productividad 2019-2030, que contiene nueve objetivos priorizados. El 9 se refiere a la sostenibilidad ambiental en las actividades económicas e involucra una transición hacia una economía circular. Así, establece dos instrumentos: el diseño, aprobación e implementación de hojas de ruta para los sectores priorizados de industria, agricultura, pesca y acuicultura; y los acuerdos de producción limpia, a través de los cuales las empresas establecen metas voluntarias pero concretas para evidenciar que su modelo de negocio transita a una economía circular.

“Las hojas de ruta son instrumentos muy específicos que buscan cómo lograr esa transición. Qué falta para lograr esa transición. Son instrumentos que nos ayudan a identificar qué necesitamos mejorar y qué hacer. Esa es la hoja de ruta y se trabaja participativamente con gremios y el sector privado, porque son ellos los que van a transitar hacia esa economía circular”, explica Gunther Merzthal, director general de Educación, Ciudadanía e Información Ambiental del MINAM.

 

El papel del sector privado

El Minam es el responsable de propiciar la suscripción de los acuerdos de producción limpia (APL). Asimismo, se encarga de diseñar e implementar mecanismos de incentivos no financieros para el sector privado para aquellas empresas que voluntariamente brinden información, eduquen y promuevan el consumo y estilos de vida sostenible en la ciudadanía.

“Estos acuerdos son una herramienta voluntaria. Si bien la Hoja de Ruta es liderada por el gobierno, los acuerdos de producción limpia están más vinculados con la empresa. La empresa le dice al gobierno, yo voy a transitar a la economía circular y voy a hacer esto, esto y esto otro con mi negocio. Se comprometen con nosotros en unas metas voluntarias de un año que comienzan a dar este cambio en su negocio. Con eso es también concretizar, no quedarnos solo en la parte de la hoja de ruta sino también evidenciar cambios en los modelos de negocio”, resalta Merzthal.

Los APL constituyen una estrategia muy importante para fortalecer el tránsito del Perú hacia un modelo de economía circular.  “Son una herramienta a disposición de las empresas del sector industrial, que buscan el equilibrio entre la gestión productiva y la gestión ambiental a partir de iniciativas como la ecoeficiencia, eficiencia energética, ahorro de recursos y ahorro de materiales relacionados con el proceso productivo”, señala Cecilia Torre, directora de Gestión Ambiental del Produce. Estos acuerdos surgen desde un compromiso voluntario que se traduce en la suscripción de un acuerdo entre las empresas y el Produce. “Los pueden suscribir los titulares o grupos de titulares, es decir, gremios o asociaciones industriales bajo competencia de Produce, por ejemplo, la industria manufacturera y comercio interno”, agrega.

Las metas de las empresas para los APL cubren aspectos como elaboración o desarrollo de productos, incluyendo envases y embalajes, utilizando criterios de ecodiseño; uso eficiente de los recursos, además del impulso a los programas de segregación y recolección selectiva de residuos sólidos municipales; ello unido a estrategias de educación e información ambiental.

Para la ministra Echegaray, hay tres factores claves para fortalecer este proceso, y que están interrelacionados: la oferta, referida a la acción de las empresas, que deberán innovar en el desarrollo de sus productos y procesos; el comportamiento de los consumidores, teniendo hábitos sostenibles como el no uso de bolsas plásticas y la segregación de sus residuos; y el manejo de los residuos, dado que en el Perú hay un enorme potencial para generar valor a partir los residuos. “Para acelerar esta transición hacia una economía circular es necesario que todos los actores vinculados a la economía estén involucrados y exista una colaboración permanente entre nosotros”, subraya.

A la fecha, hay siete APL suscritos, pero en los siguientes meses se sumarán 10 más. La mayoría son empresas grandes, que por su envergadura extraen más recursos naturales, más materias primas y generan más residuos, y por ello mismo buscan ser parte de estos acuerdos. Además, ello influirá en toda la cadena de sus negocios.

* El autor es periodista peruano y editor de LaMula.pe. Este reportaje forma parte del Taller “Red Latinoamericana de Comunicadores de la Economía Circular”, organizado por Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA), el Earth Center de la Universidad Adolfo Ibáñez y País Circular.

 

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