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OPINION: La participación ciudadana es clave para aumentar la ambición climática

Este blog es la segunda parte del artículo escrito por Yanina Paula Nemirovsky: Como la sociedad civil puede particpar en la implementación de las metas climáticas globales y porqué debe hacerlo.  En esta  parte la autora analiza cómo la participación ciudadana es clave para aumentar la ambición climática en la región y aporta ejemplos concretos de cómo se está haciendo.

Como hemos visto en  la primera parte de este blog, América Latina esta lejos de poder alinear sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas a la meta del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados. La región enfrenta serios retos y contradicciones; no obstante, la crisis climática es una oportunidad para impulsar las transformaciones socioambientales necesarias para encarar una transición hacia un nuevo modelo de desarrollo sostenible e inclusivo, que es la base del reclamo social masivo que se registra en varios países latinoamericanos. Por esto, la participación de la sociedad civil es indispensable para lograrlo.

La participación ciudadana en práctica

El Observatorio Latinoamericano para la Acción Climática (OLAC) elaboró un estudio sobre el rol de los gobiernos subnacionales y los actores no estatales en la implementación de las NDC, con foco en Argentina, Ecuador y Paraguay. El estudio, llevado a cabo por profesionales locales que integran la red OLAC, consistió en un mapeo de las diversas iniciativas que en cada país ya están implementando acciones climáticas y cuyo trabajo debe ser incorporado como contribución con los objetivos nacionales.

De las 9 iniciativas identificadas en Argentina que destaca el informe, hace una mención relevante al proyecto Gran Chaco Proadapt. Esta iniciativa es una alianza trinacional, que integra a Argentina, Bolivia y Paraguay y que actúa en el Gran Chaco Americano con el objetivo de aumentar la capacidad de adaptación de la región al cambio climático. Gran Chaco Proadapt ha colaborado en el desarrollo de planes de adaptación para 9 municipios de la región chaqueña y en el diseño del Sistema de Alerta del Río Pilcomayo, que beneficia a miles de habitantes de la costa de este río que están siendo afectados por las crecientes inundaciones.

Por otro lado, el estudio reconoce 22 iniciativas que tienen potencial de contribución a la NDC en Ecuador. Entre los proyectos destacados, cabe mencionar el proyecto Readiness, financiado por el Fondo Verde del Clima. Este proyecto contribuye con un aspecto fundamental de la acción climática que, además, representa uno de los grandes retos para toda la región: el financiamiento. En efecto, el Readiness de Ecuador es un proceso preparatorio que tiene el objetivo de fortalecer las capacidades de los Gobiernos Autónomos Descentralizados Provinciales para acceder a financiamiento climático. A la vez, la implementación de este proyecto es un proceso colaborativo que involucra la articulación en tres niveles: nacional, con representación del Ministerio de Ambiente de Ecuador (MAE), provincial, a cargo del Consorcio De Gobiernos Autónomos Provinciales Del Ecuador (CONGOPE) y de sociedad civil, representada por Fundación Avina.

Por su parte, Paraguay se encuentra iniciando una primera fase de implementación de su NDC. El estudio de OLAC reconoce la existencia de 13 iniciativas que tienen el potencial de ser incorporadas al proceso nacional de implementación como proyectos preparatorios, o Readiness. En este contexto, el proyecto Pobreza, Reforestación, Energía y Cambio Climático (PROEZA) contempla a las personas en situación de pobreza como sus principales beneficiarios y plantea acciones de reforestación y uso de energías renovables en áreas rurales. En general, las poblaciones rurales son muy vulnerables al cambio climático, no solo porque dependen directamente de los ecosistemas, sino porque también sufren la inequidad estructural y una gran proporción de la población rural vive en la pobreza. Por esto, PROEZA es un proyecto que aborda la pobreza desde una perspectiva de cambio climático, con énfasis en el acceso a energías renovables y la conservación de los ecosistemas. Es un proceso colaborativo coordinado por la Secretaría de Planificación Territorial y financiado por el Fondo Verde del Clima, que involucra al gobierno nacional, a través del Instituto Forestal Nacional (INFONA), y a organizaciones de la sociedad civil con actuación territorial.

Los gobiernos nacionales no están solos en la implementación de las NDC. Existen muchas iniciativas que colaboran con los objetivos climáticos, muchas veces sin tener clara conciencia en cuanto al tipo y a la cuantificación de esa colaboración. América Latina ha avanzado en el diseño de sus NDC, pero los cambios en el mundo se están precipitando y exigen mayor ambición y velocidad en la implementación de la acción climática. Por esto, es indispensable que los gobiernos cuenten con el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil, no sólo durante el diseño o revisión de las NDC, si no también durante el diseño y ejecución del plan de implementación. Estas organizaciones tienen la capacidad de implementar acciones locales, en territorios, mientras que los gobiernos tienen capacidad de escala y de coordinación. La crisis climática exige una articulación efectiva entre sectores. La meta de 1,5 es un gran desafío, pero todavía está al alcance.

El monitoreo de la acción climática: un desafío y una oportunidad de colaboración para la sociedad civil

Los desafíos que enfrentan los gobiernos para implementar las NDC son oportunidades para establecer alianzas y generar procesos colaborativos junto con la sociedad civil. Uno de los grandes desafíos que enfrenta la región tiene que ver con la medición del impacto de la acción climática. Los gobiernos deberán implementar sistemas de medición de los impactos de acciones climáticas llevadas a cabo por diferentes actores de la sociedad, con el fin de contabilizar y rendir cuentas del avance relacionado al cumplimiento de las metas climáticas nacionales. Y esto es una gran oportunidad para establecer alianzas entre gobiernos y sociedad civil para el monitoreo de la acción climática.

El Sistema de Estimativas de Emissões de Gases de Efeito Estufa (SEEG) y MapBiomas son iniciativas que no solo aportan datos e información científica, sino también colaboran con el monitoreo de las metas climáticas. MapBiomas es una red de datos abiertos que utiliza imágenes LandSat para generar series de mapas anuales de la cobertura del suelo. Esta red ha permitido generar datos históricos que dan cuenta, por ejemplo, de la deforestación en la Amazonía. MapBiomas nació en Brasil, pero se ha ampliado: ya hay una primera colección de mapas del Gran Chaco Americano y se están incorporando otras regiones del mundo. Por su parte, el SEEG es un sistema de monitoreo de emisiones de gases de efecto invernadero en todo el territorio de Brasil, que colabora con las mediciones necesarias para dar cuenta de las metas nacionales de mitigación.

Los actores no estatales también cumplen una función específica en la etapa de monitoreo de las NDC. La región todavía no ha generado indicadores y mecanismos claros para la evaluación del impacto de su acción climática. El Observatorio del Clima, también en Brasil, es una red de organizaciones de la sociedad civil que comenzó en el 2001 como un espacio de discusión sobre temas de cambio climático y ya se ha convertido en uno de los espacios intersectoriales de incidencia y monitoreo del impacto de la acción climática.

Otra iniciativa más reciente es el Observatorio Latinoamericano para la Acción Climática (OLAC), que tiene por objetivo monitorear, desde la sociedad civil, los avances que se están realizando en la región en relación con la implementación de las NDC. Su objetivo es coadyuvar a incrementar el nivel de ambición y la acción conjunta. En esta línea, la plataforma ActionLAC, coordinada por Fundación Avina, es una iniciativa que reúne a múltiples actores de la sociedad civil con el objetivo de acelerar la acción climática en la región. Para esto, trabaja con redes de actores no estatales y gobiernos locales y con instituciones con actuación territorial en las distintas etapas del ciclo de vida de una acción climática: desde el diseño hasta su implementación, pasando por la comunicación y el financiamiento. ActionLAC también trabaja en la gestión del conocimiento y la generación de capacidades, siempre buscando alinear la acción climática con las NDC y la meta global del Acuerdo de París.

La acción climática en América Latina está en aumento. Pero no solamente por parte del sector público, sino por parte de la sociedad civil. Una de las cualidades de las organizaciones de la sociedad civil es que tienen llegada y actuación territorial, en muchos casos trabajan directamente con las comunidades y conocen los contextos locales. Este conocimiento es de vital importancia y, cuando se actúa desde el nivel nacional, es de difícil acceso. Por esto, la acción climática territorial implementada por organizaciones civiles debe estar alineada con la NDC de su país y así sumar su contribución a la meta nacional.

Referencias:

Scardamaglia, V., Dávalos, J., Estigarribia, S., Sagüi, N. J. Estudio sobre el rol de los gobiernos subnacionales y actores no estatales en la implementación de las NDC en Argentina, Ecuador y Paraguay. Observatorio Latinoamericano para la Acción Climática (OLAC), 2019.

Autores varios. Avances en la Acción Climática de América Latina: Contribuciones Nacionalmente Determinadas al 2019. Serie de estudios temáticos. Euroclima+, 2019

Samaniego, J. Estado de la implementación de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas en América Latina y el Caribe. CEPAL, 2019.

Texto: Yanina Paula Nemirovsky

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