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OPINION: Comprender los impactos climáticos es esencial para justificar financiación para adaptación.

Suzanne Carter, de CDKN, y Jean-Pierre Roux, de Future Climate for Africa (FCFA), exploran por qué se solicita a los desarrolladores de propuestas de financiamiento climático  centrarse en los impactos climáticos para determinar las mejores soluciones.

 

En el último año, el Fondo Verde para el Clima (FVC) ha pedido a los países una mejor justificación de por qué sus propuestas de proyectos ofrecen respuestas adecuadas a los posibles futuros impactos del cambio climático. Proporcionar tal “justificación de adaptación o racionalidad de adaptación” para las propuestas de financiamiento climático es ahora un requisito necesario, pero desafiante, en países con pocos datos.

Cambiando el status quo

Actualmente, muchas propuestas para los fondos climáticos se basan en ideas de proyectos preexistentes que buscan nuevas fuentes de financiamiento. Insertar  una lógica de adaptación a este tipo de propuestas es generalmente difícil por dos razones.

Primero, los proyectos preexistentes a menudo ignoran los desafíos climáticos más importantes que enfrenta un país. Segundo, es difícil demostrar que una propuesta de adaptación de un proyecto preexistente es una respuesta adecuada a los riesgos climáticos, dadas las incertidumbres actuales en la ciencia del cambio climático y sus impactos.

Para los financiadores como el FVC y el Fondo de Adaptación, que sólo tienen el mandato de apoyar proyectos climáticos, las propuestas deben demostrar una “adicionalidad”: los costos del proyecto deben hacer que la inversión resulte  en la mejor opción de resiliencia al cambio climático.

Hay muchos ejemplos en las propuestas de proyectos en los que los impactos climáticos futuros no se consideran en absoluto o no son lo suficientemente robustos, lo que conlleva el riesgo de una mala adaptación. Un ejemplo común es una propuesta para bombas de irrigación hidroeléctricas a pequeña escala. Una mejor irrigación es clave para mejorar los rendimientos agrícolas, pero sí es probable que una cuenca en particular experimente más sequías, esto podría ser una mala inversión, ya que los flujos de los ríos pueden no ser lo suficientemente fuertes como para sostener bombas ubicadas inadecuadamente en el futuro. Si se hubieran considerado los posibles impactos futuros sobre el clima en la cuenca, se podrían haber elegido diferentes soluciones para responder a una tendencia de sequías más frecuentes.

Probar que el cambio climático tendrá un impacto diferente y adicional a la variabilidad climática existente a nivel de proyecto es extremadamente difícil. “Probar la adicionalidad indica que muchos proyectos deberían concebirse en el contexto del cambio climático”, dice el Dr. Charles Reeves, de la Facilidad de Desarrollo de Infraestructura Resiliente al Clima (CRIDF).

En lugar de “agregar” al cambio climático en un proyecto ya concebido, el cambio climático requiere que se conceptualice un proyecto fundamentalmente nuevo. Por ejemplo, una evaluación robusta del cambio climático puede requerir que los desarrolladores de infraestructura de agua consideren la resiliencia a escala de la cuenca, en lugar de buscar proyectos hidroeléctricos o de riego preconcebidos a nivel local o nacional, que actualmente son la norma.

Un nuevo enfoque

En noviembre de 2018, el GCF organizó un taller sobre la Racionalidad de la Adaptación. El marco que proporciona el GCF (ver imagen a continuación) alienta a los países a comenzar con la ciencia del clima disponible y luego extraer los impactos que esperan enfrentar, así como la vulnerabilidad de las comunidades afectadas.

Esto permite a los países priorizar los impactos que tienen el mayor riesgo. Con este riesgo climático establecido, el desarrollador del proyecto debe explorar una gama de posibles soluciones. Las propuestas de financiamiento que demuestran una gama de posibles soluciones al impacto identificado, al proporcionar un análisis de costo-beneficio de cada solución, tienen una mayor probabilidad de ser financiadas para la solución con el mejor resultado a largo plazo.

Falta de datos climáticos relevantes para la decisión.

Desafortunadamente, en muchos países menos desarrollados, no siempre es sencillo comprender los riesgos climáticos que se enfrentan. Primero, las proyecciones climáticas futuras pueden ser inherentemente inciertas, especialmente con respecto a la lluvia y los impactos relacionados. En segundo lugar, la identificación de los impactos climáticos es compleja y requiere experiencia en varias disciplinas relacionadas y un extenso análisis a medida.

En estos casos, la inversión en servicios climáticos para construir la base de pruebas para mejorar las proyecciones climáticas se recomienda como un buen punto de partida. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) firmó un memorando de entendimiento con el FVC en diciembre de 2018 para apoyar a los países que desean invertir en servicios climáticos nacionales y, a la larga, desarrollar evidencia mejorada de los posibles impactos del cambio climático. Esto beneficia a los proyectos que trabajan en servicios de información climática y una mejor generación de datos que pueden proporcionar la base para intervenciones sectoriales específicas en el futuro.

En lugar de datos climáticos sólidos y relevantes para la toma de decisiones, se han realizado colaboraciones innovadoras entre científicos y partes interesadas locales para coproducir narrativas sobre el impacto del clima, que combinan los datos disponibles sobre el clima y el impacto con el conocimiento local y las prioridades de desarrollo. Estas narraciones, si se desarrollan adecuadamente, pueden ofrecer recomendaciones tanto legítimas como científicamente defendibles y relevantes para la decisión de informar proyectos de adaptación al cambio climático. En Lusaka, por ejemplo, el programa de investigación FRACTAL produjo narrativas de riesgo climático para la ciudad-región de Lusaka, que posteriormente se emplearon en la justificación climática para una solicitud del Fondo Verde para el Clima, lo que demuestra el valor potencial de las narrativas de impacto climático para respaldar la financiación de la adaptación.

También tenemos ejemplos en América Latina. El la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima (www.crclatam.net), el proyecto de Medios de Vida y Resiliencia que se llevó a cabo en cuatro ciudades en el Delta del Amazonas, ante la escasez de datos locales precisos, consultó a la comunidad sobre cuáles eran los efectos más importantes del cambio climático en sus barrios. En este informe para políticas se detalla la información recolectada sobre estrategias de subsistencia, acciones colectivas y arreglos institucionales en las ciudades de Mazagão, Santana, Ponta de Pedra y Abaetetuba.

Construir una justificación climática es tanto necesario para acceder a la financiación climática como a un desafío técnico. Si se hace bien, brinda tranquilidad al respecto de que se está proponiendo una solución sólida y que la financiación limitada se utilizará de la mejor manera posible para construir una sociedad más resiliente al clima.

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