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OPINIÓN: La amenaza humana a la naturaleza puede revertirse.

En respuesta a la Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services- IPBES) lanzada recientemente, Shehnaaz Moosa, Mairi Dupar y María José Pacha de la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN por sus siglas en inglés) llaman a los tomadores de decisiones de todo el mundo que aprovechen el impulso proporcionado por estos resultados para definir acciones climáticas concretas.

Puntos claves del informe

Los ecosistemas de la Tierra se han degradado severamente, tanto que un millón de especies están en peligro de extinción. Además, estamos perdiendo los sistemas naturales que sustentan a la sociedad humana. Ese es el mensaje profundamente e inquietante de la Evaluación Global de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), lanzado en Mayo de este año.

El reporte de la IPBES es la evaluación más completa del mundo natural jamás antes realizada. Es el trabajo de 145 expertos principales de 50 países y 310 autores contribuyentes durante tres años. Este reporte revisa 15,000 fuentes científicas y globales; y extrae una profundidad sin precedentes sobre el conocimiento indígena y local de los cambios en la naturaleza.

La evaluación rescata “la abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20 por ciento, principalmente desde 1900” y que “al menos 680 especies de vertebrados han sido llevadas a la extinción desde el siglo XVI”.

Además, más del 40% de las especies de anfibios, casi un tercio de las especies de coral formando arrecifes y más de un tercio de las especies de mamíferos marinos están en peligro de extinción.

Las cinco causas principales de la extinción de especies son: el cambio de uso de suelo y mar, la explotación directa, el cambio climático, la contaminación y la propagación de especies foráneas invasoras.

Shehnaaz Moosa, Directora de CDKN: Aprovechemos el impulso por un cambio sostenible.

El reporte de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas realizado por la IPBES es verdaderamente alarmante. Este encuentra que la extinción de especies está ocurriendo más rápido que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, nuestra biosfera se enfrenta a un “cambio sin paralelo”.

Es cierto que la sesión plenaria de la IPBES, formada por políticos y científicos gubernamentales, ha pedido cambios profundamente transformadores en el desarrollo socioeconómico para conservar y restaurar la delicada red de vida que nos sostiene. Sin cambiar nuestros caminos, la Tierra tal como la conocemos, seguirá convirtiéndose en estéril y agotada, más allá de nuestra imaginación.

Ya se han producido cambios de comportamiento sísmico en todo el mundo en los últimos años en respuesta a la crisis del cambio climático. Estos cambios muestran la posibilidad de profundos cambios económicos, tecnológicos, sociales y culturales para el bien planetario. Para el próximo año, se espera que la aceleración de la innovación y la inversión en energías renovables, hasta un punto,  tenga un costo consistentemente más competitivo que las fuentes de energía de combustibles fósiles.

No hay duda de que la transformación global para reducir los niveles insostenibles de consumo y llevar a cabo la restauración ambiental es alcanzable. Simplemente, tomará un compromiso superior con el diálogo público, la educación y la sensibilización, y una respuesta proactiva de múltiples niveles.

Podemos aprovechar el impulso que ya existe para combatir el cambio climático creado por el ser humano, pero hacerlo desde una perspectiva más expansiva, la cual valora la biodiversidad y los beneficios de ecosistemas bien administrados y con un buen funcionamiento.

Con el informe de IPBES en la mano, tenemos la guía para embarcarnos en una nueva dirección de viaje que enriquecerá la naturaleza y, en última instancia, protegerá y preservará a la humanidad.

Mairi Dupar, Consejera Técnica para CDKN: las soluciones basadas en ecosistemas para el cambio climático también pueden revertir la pérdida de biodiversidad

El cambio climático es uno de los principales impulsores de la alteración de los ecosistemas y la extinción de especies en el mundo, de acuerdo con la Evaluación Global de IPBES (ver gráfico a continuación).

Otro de los principales culpables es el cambio de uso de suelo.

La deforestación y la conversión de bosques y otros hábitats ricos en carbono, como turberas y pastizales, en agricultura y asentamientos elimina hábitats preciosos para especies diversas, así como el aumento de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Por lo tanto, es lógico pensar que invertir en la restauración y conservación de los bosques y otros hábitats ricos en carbono puede (al mismo tiempo) combatir la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

“Rico en carbono” no es necesariamente igual a “rico en especies”.

Se puede caminar a través de una plantación de árboles donde se han plantado especies de árboles individuales: donde hay hojarasca seca debajo de los pies y silencio y quietud entre las ramas sin el canto de un pájaro, ni una mariposa revoloteando, ni una mujer, ni un hombre o un niño llamando.

Los árboles pueden absorber carbono y también estabilizar los suelos y prevenir la erosión con sus sistemas de raíces, por lo que ayudan a mitigar el cambio climático y, en cierta medida, a proteger contra los impactos del cambio climático (absorben intensos episodios de lluvia y ayudan a retener la humedad en los suelos cuando hay menos lluvia). Muchas iniciativas de plantación de árboles incluso han atraído al financiamiento climático sobre la base de que sus beneficios pueden ser monetizados, a través de créditos de carbono.

En una palabra, entonces, no todos los esquemas climáticos basados ​​en ecosistemas son iguales. El reporte elaborado por la IPBES señala que en algunas partes de los trópicos y las zonas templadas, la cobertura forestal está aumentando; pero en donde los árboles son monocultivos (especies únicas), las consecuencias son muy diferentes y mucho más inferiores para la biodiversidad que para los ecosistemas forestales complejos y nativos que alguna vez existieron ahí.

Es posible desarrollar soluciones basadas en los ecosistemas que provean esta gran cantidad de beneficios y así eviten daños a las personas y a la biodiversidad; sin embargo, las soluciones deben concebirse cuidadosamente y adaptarse a nivel local, para que tengan éxito.

Afortunadamente, los enfoques basados ​​en ecosistemas para la acción climática son un área importante y creciente de enfoque por parte de muchos actores locales, nacionales e internacionales. Un enorme conocimiento está surgiendo acerca de las formas de aplicar este pensamiento en áreas rurales, periurbanas y urbanas. Así también, cómo estos proyectos pueden ofrecer una gama de beneficios para los ecosistemas y los medios de vida. Los enfoques operativos pueden ir “más allá del carbono” y “más allá de los ingresos” para alcanzar un enfoque más multidimensional para la salud de los ecosistemas y el bienestar humano.

María José Pacha, Coordinadora de  Gestion de Conocimiento de América Latina: existen ejemplos en nuestra región que debemos imitar

Con el objetivo de que las autoridades gubernamentales nacionales y locales en sitios seleccionados de Colombia y Ecuador integren el enfoque de adaptación basada en los ecosistemas AbE en las políticas, planes o estrategias pertinentes, lo pongan en práctica y contribuyan con ello a reducir la vulnerabilidad de las comunidades locales en las regiones costeras, se lleva a cabo el programa regional denominado “Estrategias de Adaptación al Cambio Climático basadas en Ecosistemas en Colombia y Ecuador” (Programa Regional AbE). En Ecuador, el programa se ejecuta en los cantones Santa Ana y Jipijapa de la provincia de Manabí y  en Colombia en Cartagena de Indias. Siempre en colaboración con los municipios y otros socios locales y nacionales del programa.

En Ecuador  se trabajó en distintas parroquias donde, en activa participación con la comunidad, surgieron diferentes medidas adaptadas a su realidad ambiental, social, cultural y económica y a sus riesgos climáticos específicos. Algunas de estas estuvieron relacionadas con la agrobiodiversidad, silvopastoreo sostenible, manejo sostenible del agua y ecoturismo.

Las lecciones aprendidas en la sistematizaciòn el proyecto en Manabi indican que las medidas implementadas AbE fortalecen los medios de vida sostenibles que nutren la naturaleza, mientras permiten gestionar los recursos naturales a través de normativas locales flexibles, proteger y fortalecer los ecosistemas y sus servicios. Al mejorar el manejo del agua, establecer sistemas de producción, criar animales de manera sostenible, promover el ecoturismo, se crean alternativas económicas que reducen la presión sobre el ecosistema, de igual manera al mejorar la conservación del ecosistema se potencializa la producción agroforestal, la comercialización y los medios de vida, generando múltiples beneficios económicos, sociales y ambientales.

El Programa Regional AbE posibilitó que los actores comunitarios revaloricen sus saberes y prácticas ancestrales e incluir la voz de las mujeres, que son las que sostienen la soberanía alimentaria de sus familias, y las que menos pueden participar de estos proyectos por el trabajo que realizan tanto en el hogar como en la finca. Por ello hace falta considerar los tiempos de las mujeres y sus necesidades para potenciar al máximo su participación.

La adaptación basada en ecosistemas (AbE) ha demostrado ser una opción efectiva para reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia de los ecosistemas y las poblaciones aprovechando las oportunidades que brindan la gestión sostenible, la conservación y la restauración de los ecosistemas.Es un ejemplo a seguir para poder contrarrestar la devastación de la biodiversidad y los servicios ecosistèmicos.

El mensaje clave que nos debemos llevar de este informe es que:

La naturaleza se puede conservar, restaurar y usar de manera sostenible al mismo tiempo que se alcanzan otros objetivos sociales globales a través de esfuerzos urgentes y concertados que fomenten cambios transformadores”.

IPBES ha lanzado un guante para los responsables políticos, productores y consumidores del mundo entero. Tenemos el know-how para enfrentar el desafío si solo tenemos la paciencia y la amplitud de visión. Ahora vamos a hacerlo.

 

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