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OPINIÓN: El concepto del nexo en ambientes urbano-rurales es un enfoque clave para aumentar la resiliencia al clima.

Las ciudades no están aisladas, dependen del agua, la tierra que provee el alimento y la energía del área rural que las rodea. Por esto comprender y usar el concepto del nexo entre estos tres elementos es clave para aportar al desarrollo urbano sostenible y resiliente al clima.

En este blog repasamos el concepto del nexo, los logros del proyecto Cumbaza Resiliente al Clima y compartimos los recursos generados por el equipo.

La necesidad de un enfoque que una lo urbano con lo rural

El actual contexto de crecimiento urbano y los riesgos climáticos emergentes en ciudades ponen de relieve la necesidad de impulsar propuestas de desarrollo innovadores para fortalecer la resiliencia y la capacidad de los sistemas naturales y sociales para responder y recuperarse frente a presiones e impactos. Para esto, es esencial tener un mejor entendimiento de la relación entre los distintos subsistemas de las ciudades, los vínculos con los entornos rurales y las dinámicas biofísicas. El enfoque del nexo provee una interesante solución a estas complejidades.

El proyecto Cumbaza Resiliente al Clima, que se realizó en el marco de la Iniciativa Ciudades Resilientes al Clima, visibilizó y contabilizó por primera vez las interdependencias entre los sistemas hídricos, energéticos y alimentarios de la ciudad de Tarapoto y la microcuenca del Cumbaza en el Departamento de San Martín en el Perú  y los impactos de las dinámicas socio-ecológicas locales y regionales subyacentes. Al generar actuales y futuras proyecciones de oferta y demanda de recursos naturales bajo diferentes escenarios (de cambio climático, crecimiento poblacional, desarrollo económico y cambio de uso de suelo), este análisis de nexo permitió identificar múltiples riesgos para los procesos de urbanización y desarrollo económico local de corto, mediano y largo plazo.  En este sistema, como en todos, el cambio climático es un multiplicador de riesgos y amenazas para los diferentes ecosistemas. En el caso de del Río Cumbaza, es notable los eventos extremos como son las sequías y lluvias fuertes. Como resultado, esto ha generado pérdidas agrícolas y un impacto poco favorable en la economía y el desarrollo local.

A lo largo del proyecto, se realizaron talleres participativos multi-actores, para fomentar el diálogo y presentar los diferentes intereses y prioridades de cada grupo. De igual manera, estos espacios permitieron articular estrategias de resiliencia con grupos de distintos sectores.  Como resultado, se logró identificar varios temas concernientes que involucran a todos los actores en diferentes escalas, para establecer un plan adecuado que garantice una gobernanza integral con un enfoque de nexo.

Un extracto de la  información importante que se generó en el proyecto y que está disponible en esta infografía es que:

  • En  la micro cuenca del río Cumbaza se consume en promedio 1476 kilos/habitante/año de leña, para la preparación de comida.
  • El 58% de la cobertura forestal de la cuenca del Cumbaza ha disminuido en los últimos 30 años.
  • Las comunidades nativas  se encuentran establecidas en casi todas las nacientes de los ríos y son los actores principales en el cuidado de la microcuenca del Cumbaza.
  • La microcuenca del río Cumbaza, es la zona  desde donde salen todas las vertientes que tanto la provincia de San Martín y Lamas usan para sus actividades domésticas, empresariales y/o industriales.
  • La microcuenca del Cumbaza  produce 64 productos que abastece a los mercados, de la provincias de Lamas y San Martín, en especial el mercado de Tarapoto que es el más grande de la región San Martín. Existe  presencia prevalente de alimentos importados, de otras regiones y hasta del extranjero.

¿Qué nos enseña el nexo para aumentar la resiliencia al clima en conextos urbanos?

De este estudio se llegaron a dos conclusiones importantes que se detallan en el Reporte de Investigación del proyecto. Primero que la resiliencia está estrechamente vinculada a los servicios ecosistémicos forestales de los cuales dependen diferentes sectores y actores urbano-rurales de la microcuenca para garantizar la seguridad hídrica, energética y alimentaria. Los resultados han generado un mejor entendimiento sobre las dimensiones de seguridad y riesgos diferenciados entre sectores y actores en ámbitos urbano-rurales, y al nivel local-regional. Esta información ha sido clave para informar la identificación de acciones y respuestas diferenciadas e integradas para mejorar la gobernanza de recursos naturales. Dentro de las recomendaciones co-elaboradas por este proyecto, se resalta la importancia de priorizar la restauración y conservación de los bosques, mediante políticas de infraestructura verde, por ejemplo, como parte de estrategias de mitigación de riesgos y para fortalecer la resiliencia urbana y rural frente a crecientes presiones poblacionales y climáticas en la región Amazónica.

En el Informe de Políticas Hacia la resiliencia hídrica en paisajes urbano-amazónicos: estrategias para Tarapoto y la microcuenca del río Cumbaza (Perú) se evidencia el estado grave de la desaparición y degradación de los bosques y la urgencia que existe para su efectiva restauración y conservación. Entre 1977 y 2005 un 58% de la cobertura boscosa se perdió en la microcuenca y, actualmente, se estima que un 85% de la superficie total (57,120 hectáreas) está degradada. Los bosques restantes,  que sólo son 8,500 hectáreas (15% de la microcuenca), y las principales fuentes hídricas  se ubican en los territorios de comunidades indígenas (Kechwa-Lamas de Alto Shambuyacu, Aviación, Chirikyacu, Chunchiwi) y dentro del Área de Conservación Regional Cordillera Escalera. Este cambio de uso del suelo afecta directamente la regulación hídrica y el control de la erosión de la microcuenca. La variabilidad de precipitaciones y el incremento en la frecuencia de crecidas repentinas implican un incremento en la carga de sedimentos en los ríos.

Segundo, la resiliencia dependerá en gran medida de la capacidad de gobernanza de los recursos naturales. Las plataformas de múltiples actores e interinstitucionales, tales como el Comité de Gestión de la Microcuenca del Cumbaza (CGMC), o las mancomunidades (Municipalidad Distritales de la microcuenca) o y comités de cuencas (del Mayo y Huallaga), son fundamentales para:

  • garantizar una mejor coherencia y efectividad de implementación de intervenciones para incrementar la resiliencia en ámbitos urbanos y rurales.
  • generar diálogos entre actores urbano-rurales y sectores económicos, que son necesarios para identificar intereses comunes y sinergias para el cumplimento de normas ambientales y, entre otros, instrumentos de planificación zonificación económica y ecológica.
  • articular y alinear las intervenciones al nivel ambiental y sectorial, para integrar actividades y financiamiento para optimizar los recursos y capacidades, evitando la duplicidad o superposición de intervenciones.
  • generar compromisos y acuerdos para el intercambio de información y conocimiento y la integración de enfoques sistemáticos como el nexo agua-energía-alimentos dentro de los planes operativos institucionales y la planificación territorial de la microcuenca hidrográfica del Cumbaza.
  • fomentar mejor representatividad de instituciones comunitarias, grupos vulnerables e impulsar consideraciones de género fundamentales para lograr procesos de toma de decisiones inclusivos y efectivos para la resiliencia.

El nexo y el cambio climático

El cambio climático, además de ser una amenaza para incrementar desastres naturales, afectará este nexo. Como lo muestra esta infografía,  además del cálculo inicial se analizaron los riesgos y presiones actuales  en agua, energía, agricultura, bosques e infraestructura en la microcuenca y se proyectaron las acciones necesarias de adaptación y mitigación  para poder ser resiliente al clima.

La aplicación de este enfoque no es una utopía, otros países amazónicos están aprendiendo sobre el mismo. Recientemente, en Abril 2019,  técnicos del Ministerio de Ambiente del Ecuador se han capacitado sobre el enfoque y las herramientas que existen para su implementación en otras cuencas.

Para concluir, el enfoque del nexo no es solamente una aproximación teórico, sino que se puede aplicar en forma efectiva en un contexto urbano-rural para comprender mejor las interacciones y los peligros que afectan a las mismas. Cumbaza Resiliente al clima ha generado  las herramientas y los aprendizajes para poder avanzar.

 

Para conocer mas sobre este proyecto (estas publicaciones están en www.crclatam.net)

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