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OPINIÓN: Después de París – Un cambio en las conversaciones sobre cambio climático de Colombia


Colombia es posiblemente uno de los gobiernos más expresivos, expertos y comprometidos a nivel internacional, en la lucha contra el cambio climático. ¿Ha cambiado algo después del Acuerdo de París del año pasado? ¿Cómo se ve el futuro? Claudia Martínez, asesora estratégica sénior de CDKN de Colombia, habla con Miren Gutierrez sobre el resultado del Acuerdo de París en su país. Esto es parte de una serie de perspectivas de los países en desarrollo: www.cdkn.org/after-Paris-perspectives.

El Acuerdo de París creó un mandato ambicioso para la comunidad global. ¿Esto cambia la conversación nacional en Colombia acerca de la acción sobre el cambio climático? Si es así, ¿cómo?

El Acuerdo de París fue un gran incentivo para cambiar las conversaciones acerca del cambio climático en Colombia.

En primer lugar, Colombia ha tenido una oficina de cambio climático desde el año 2000, antes que muchos países en el mundo. Colombia tiene un Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), que ha seguido el proceso del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en términos de producir información exacta sobre el cambio climático. IDEAM desarrolló los nuevos escenarios de cambio climático (2015), así como las nuevas estimaciones de emisiones para producir el modelo de desarrollo convencional (BAU). La comprensión de las emisiones y la realización de robustas curvas de reducción de gases de efecto invernadero para apoyar los procesos de la toma de decisiones han sido muy importantes.

En segundo lugar, en base a datos exactos, el proceso INDC colombiano implicó un proceso participativo intersectorial, donde se convocaron todos los principales sectores económicos para entender las fuentes de las emisiones de gases de efecto invernadero y trabajar juntos en nuevas opciones para reducirlos. Este trabajo conjunto terminó en el desarrollo de Planes de Acción Sectoriales para la Mitigación con opciones concretas. El siguiente proceso de comprometer a una INDC se basó en este trabajo previo, y presentó tres escenarios diferentes para las personas a cargo de la toma  de decisiones. La decisión final implicó debates de alto nivel, conduciendo finalmente al objetivo elegido, el cual es lógico para el país y el mundo: reducir las emisiones en un 20% por debajo de las emisiones de desarrollo convencional proyectadas para el 2030.

La sólida capacidad técnica, la habilidad para convertir la ciencia y números en compromisos comprensibles y la voluntad política para seguir liderando la importancia de las negociaciones del cambio climático fueron sin duda un activo en la creación de la INDC. Colombia es el primer país de América del Sur en emitir una INDC consistente adoptando un amplio objetivo de reducción de emisiones por primera vez. La conversación ha cambiado porque hay un compromiso evidente que establece las acciones futuras de los sectores público y privado en Colombia.

Pero ¿qué se necesitará para pasar de ‘destinado’ a ‘implementado’? ¿Cuáles son las grandes oportunidades y desafíos?

El objetivo de la Contribución Determinada a Nivel Nacional de Colombia de reducir las emisiones en un 20% para el 2030 podría llegar al 30% por debajo de un escenario convencional de desarrollo, con el apoyo internacional. El país también brinda claros objetivos de adaptación, reafirmando la necesidad de trabajar mucho en la comprensión de la vulnerabilidad y en el fortalecimiento de sectores y territorios en sus vías de adaptación.

La Contribución Determinada a Nivel Nacional depende de la comprensión de los compromisos por parte de todos los sectores y las autoridades subnacionales y la voluntad de actuar en consecuencia. A nivel sectorial, Colombia promueve el desarrollo de planes departamentales incluyendo oportunidades para la resiliencia y economías bajas en carbono. Colombia también realiza una estrategia de financiamiento climático con el fin de asegurar inversiones concretas para implementar la Contribución Determinada a Nivel Nacional.

Hay tres grandes desafíos. El primero es garantizar que todos los sectores comprendan sus compromisos y utilicen los recursos públicos de manera eficiente, con el fin de contar con opciones claras a fin de reducir las emisiones de una manera transversal. El segundo es establecer acuerdos con el sector privado con compromisos sólidos que son más eficaces a partir de los pasos más sencillos. Por ejemplo, las emisiones de Colombia se relacionan mayormente con la agricultura, bosques y otros usos de la tierra (AFOLU). Los acuerdos con los grandes sectores de la agricultura (palma, soya, café, caña de azúcar, ganado que varían) son necesarios y deben ser tomados de una manera pragmática con indicadores concretos y compromisos financieros. Por otro lado, la deforestación es una gran amenaza que necesita fuertes medidas para controlar la expansión de la frontera agrícola.

En la actualidad, el tercer desafío más importante sería cambiar las perspectivas de energía a largo plazo de Colombia. La matriz energética colombiana se inclina principalmente hacia la hidroenergía. Sin embargo, debido a los efectos de La Niña y El Niño se ha producido, durante el año 2016, un gran desafío para garantizar la seguridad energética. En este contexto, hay una gran presión para empezar a utilizar el carbón para la energía y otras opciones térmicas. En ese escenario, sería difícil garantizar la seguridad energética y al mismo tiempo reducir las emisiones. Por lo tanto, garantizar la seguridad energética y permitir la expansión de más energías alternativas en futuros escenarios energéticos es un gran desafío.

El Acuerdo de París pide que se limite el aumento de la temperatura global promedio muy por debajo de 2ºC, tan cerca como sea posible a 1.5ºC. Las emisiones de Colombia no son enormes, pero están creciendo – ¿qué esperanza hay de ver el crecimiento económico y el desarrollo humano con emisiones disminuidas?

Colombia está pasando por un proceso de negociación de paz con un fuerte énfasis en el desarrollo rural, incluyendo la seguridad alimentaria y el desarrollo económico. Las negociaciones colocan un fuerte énfasis en la equidad de tenencia de tierras, y las opciones alternativas para las comunidades más vulnerables. Sin embargo, los factores del cambio climático o las opciones de sostenibilidad no han sido parte de los diálogos de paz. Por lo tanto, hay un gran desafío para comenzar a comprender que las opciones productivas y sostenibles a largo plazo dependen de la comprensión de las realidades futuras del cambio climático, preparando a las comunidades para adaptarse y responder al clima del futuro.

En términos de aumento de la productividad, Colombia promueve la creación de “Zidres”, que son zonas de interés especial para el desarrollo rural económico y social. Estas zonas son vastas áreas principalmente remotas, que tienen poca infraestructura y necesitan grandes inversiones para ser productivas. Al final, estas zonas pueden llegar a estar en manos de conglomerados agrícolas que están dispuestos a invertir con poca consideración del cambio climático o la equidad social. Sin embargo, el futuro de la productividad agrícola depende de una sólida comprensión del cambio climático, y hay pruebas de que las inversiones agrícolas climáticamente inteligentes están empezando a ser una realidad, básicamente debido a los dramáticos desafíos que afronta el sector bajo condiciones climáticas actuales. [Ver Historia por Dentro de CDKN sobre la evaluación de la vulnerabilidad climática en la cuenca alta del Cauca, que señala los efectos climáticos con más detalle.]

Si se revisa la mayoría de las INDCs de los países en desarrollo, sus objetivos de reducción de emisiones están sujetos al desarrollo de la tecnología, financiamiento climático internacional y creación de capacidades. ¿Qué pasaría si el medio de implementación no fluye?

Colombia comenzará a enfrentar algunas limitaciones en la implementación de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, pero tiene la capacidad de actuar con sus recursos humanos y financieros nacionales. En términos de financiamiento del cambio climático, Colombia se basa principalmente en sus recursos internos, promoviendo una estrategia financiera para el cambio climático (un proyecto de financiamiento de CDKN) que analiza los flujos y eficiencia de recursos internacionales.

Sin embargo, la transferencia de tecnología y la innovación son muy necesarias para empezar a innovar diferentes opciones para desarrollar la agricultura, transporte, energía y residuos, así como lograr que las industrias sean más eficaces e innovadoras. En términos de creación de capacidad, Colombia cuenta con instituciones sólidas que son capaces de tomar decisiones nacionales sobre el cambio climático.

¿Tiene alguna reflexión sobre cómo el proceso que pasó Colombia para elaborar su INDC afectará a lo que sucede después?

Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, ha sido un fuerte partidario de la Contribución Determinada a Nivel Nacional. Él tenía la última palabra al decidir entre los escenarios de la INDC. El hecho de que hubo un fuerte proceso de investigación y participación detrás de los escenarios le ayudó a tomar las decisiones políticas. Lo que sucede después depende de la capacidad de transformar los compromisos de la Contribución Determinada a Nivel Nacional en un proceso que exige el cumplimiento legal o político, y en poner un precio interno sobre el carbono para alinearse con una estrategia financiera.

La INDC está totalmente alineada con el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 que pone un fuerte énfasis en el trabajo a nivel subnacional para garantizar el desarrollo compatible con el clima. En este contexto, Colombia continuará desarrollando planes de cambio climático subnacionales integrales que incluyen acciones estratégicas en la planificación del uso de la tierra, gestión de los recursos hídricos, opciones agrícolas climáticamente inteligentes y reducción de la deforestación. Hay algunos objetivos transversales que incluyen la educación, la ciencia y la tecnología para mejorar la innovación y competitividad. A nivel sectorial, la tendencia tendrá que apuntar hacia la promoción de planes climáticos e innovaciones que podrían ser rentables e incluso productivas a mediano plazo.

Una ley de cambio climático ha sido elaborada y aún no se ha presentado para su aprobación por el senado y el presidente. Veo un camino a seguir si se aprueba la ley con sólidos compromisos de cumplimiento que se basan en las curvas y opciones de reducción que se abordaron en el proceso de la INDC.

Esto también depende de mantenerse firme en una acción temprana para crear mercados objetivo nacionales pre-2020 que se alineen con la capacidad de movilizar recursos internos e internacionales para implementar los objetivos de la Contribución Determinada a Nivel Nacional.

Los ODS tienen muchos componentes relacionados con el clima, así como un objetivo climático dedicado. ¿Cuáles son algunas de las formas en que los ODS influenciarán en la planificación y práctica del desarrollo en Colombia en los próximos años?

Colombia está involucrado en tres procesos importantes: Cumplir con los compromisos de la Contribución Determinada a Nivel Nacional, desarrollar un plan de crecimiento verde como parte de la vía para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y, finalmente, abordar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se mantuvieron firmes por el país, que era líder en la promoción de los ODS también.

Internamente, el público en general está un poco confundido acerca de lo que los objetivos y la terminología implican en relación con estos tres procesos. Pero al final, el cambio climático, crecimiento verde y ODS tendrán que fusionarse en una agenda común con objetivos a largo plazo. Por lo tanto, la planificación y práctica del desarrollo necesitarán desarrollar esa agenda a largo plazo que abarca indicadores reales a nivel sectorial y territorial que puede medir las mejoras en los ODS, y al mismo tiempo el avance en el cumplimiento de la Contribución Determinada a Nivel Nacional y las acciones de crecimiento verde.

¿Hay algunas iniciativas de desarrollo en Colombia que, para usted, brindan ejemplos perfectos de cómo el país puede cumplir con las altas aspiraciones del Acuerdo de París y los ODS?

A nivel subnacional, Colombia está desarrollando diversos planes de cambio climático en las ciudades y territorios. Ejemplos como el “Plan 4C Cartagena” financiado por CDKN o el plan “Huila 2050* han producido lecciones aprendidas que guiarán nuevos esfuerzos. Actualmente siete nuevos planes se están desarrollando en diferentes departamentos, incluyendo el proyecto financiado por CDKN sobre el crecimiento verde y CCD (desarrollo compatible con el clima) en la región oriental de Antioquia de Colombia. Estos ejemplos establecen las estrategias a nivel territorial para implementar los acuerdos de París, así como adoptar acciones concretas sobre diferentes prioridades territoriales que abordan el cumplimiento de los ODS.

A nivel sectorial hay avances importantes en el sector agrícola, el cual ha empezado a desarrollar un análisis de la vulnerabilidad de los cultivos en la región del Alto Cauca, que posteriormente se pueden ampliar en el resto del país, con acciones concretas que podrían avanzar en el logro de la Contribución Determinada a Nivel Nacional y los objetivos ODS. En términos del sector del transporte, el Plan Vías CC, otro plan financiado por CDKN para adaptar el sistema primario de carreteras de Colombia, hará que este sector sea más competitivo. La ley del 2014 sobre las energías alternativas también abre la puerta para incluir energías alternativas en la matriz energética futura del país.

En Colombia, las iniciativas como éstas siguen el espíritu tanto del Acuerdo de París como de los ODS, así que estamos en una buena posición.

El gobierno departamental de Huila está desarrollando un plan de acción para un enfoque integral con el fin de abordar el cambio climático y los desafíos de desarrollo, la Visión Huila 2050 para el Cambio Climático, que incorpora la Estrategia de Desarrollo de Bajas Emisiones (LEDS) con REDD+, y actividades en torno al cambio de uso de la suelos.

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