Vínculos de accesibilidad

OPINIÓN: ¿Podría un precio de $30 de petróleo arruinar la transición hacia bajas emisiones de carbono?


Por John Hawksworth, Economista Principal de PwC y Jonathan Grant Director de Cambio Climático

Los precios del petróleo han caído por más de dos tercios desde mediados de 2014 con una debilidad y volatilidad renovada a principios de 2016. En este mismo periodo, los precios del gas natural en Estados Unidos cayeron casi a la mitad según el índice de Henry Hub, mientras los precios del carbón térmico internacional otorgados al centro de Europa Noroccidental cayeron alrededor del 35%.

Estas fuertes caídas en los precios son buenas noticias para los consumidores/importadores de combustible fósil y malas noticias para los productores/exportadores, pero ¿habrá un precio climático que pagar si los bajos precios incrementan el consumo de los combustibles fósiles y con esto las emisiones de carbono? Y ¿el gas y carbono más barato podrían debilitar el argumento económico para la inversión en alternativas de bajas emisiones de carbono como la energía nuclear, eólica y solar?

Aquí existe una compleja mezcla de compensación potencial de los efectos, así que es útil analizarlas utilizando un marco económico estándar que distinga los efectos sobre los precios del combustible fósil del:

  • Incremento de suministro (por ejemplo, petróleo de esquisto bituminoso y gas, levantamiento de las sanciones iraníes, falta de reducciones de la producción de la OPEP); y
  • Crecimiento menor de la demanda estimada de energía (por ejemplo, debido a la ralentización y reequilibrio económico en China y generalmente al crecimiento económico silencioso global en los últimos años).

Ambos factores han influido en los últimos años, como ya hemos mencionado en el análisis anterior, pero la tabla a continuación analiza cada uno por separado antes de resumir su impacto combinado sobre las variables clave de interés.

cuadro-pwc-1-01

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Evaluación de PwC

 

El primer punto principal aquí es que estos efectos tienden a reducir los precios del combustible fósil conllevando a fuertes caídas que hemos visto desde mediados del 2014, pero el impacto sobre el consumo del combustible fósil es poco claro ya que funciona en direcciones opuestas. Además, ya que los precios del gas han caído en promedio más que los precios de carbono, podría haber ciertas sustituciones netas de carbón a gas, particularmente, en la generación de electricidad lo cual tenderá a reducir las emisiones de carbono. Por otro lado, el petróleo no es tan fácil de sustituir en la actualidad y es probable que se mantenga como el combustible dominante del sector transporte por muchos años. Así que el incentivo para las personas de conducir menos en vehículos con mejor rendimiento de combustible se reducirá con la gasolina más barata, conllevando a emisiones de carbono más altas.

Así que el jurado no ha llegado a un consenso sobre si el impacto a corto plazo será de emisiones de carbono superiores o inferiores. En última instancia, sin embargo, lo que más importa para el cambio climático es el impacto sobre la inversión energética a largo plazo. Para los combustibles fósiles, existe claramente menos incentivo para invertir en desarrollar nuevos suministros, y eso ya se está volviendo evidente en los recortes realizados por las empresas principales de petróleo y gas en respuesta a la perspectiva de precios “más bajos por más tiempo”. Esto podría eventualmente incrementar nuevamente los precios del combustible fósil respaldada nuevamente a través de la compensación del reciente exceso de suministro, pero podría tomar muchos años para lograrlo completamente.

¿Momento para un precio de carbono?

Para una inversión de bajo carbono la imagen es más compleja ya que depende demasiado de cómo los gobiernos reaccionan ante los precios más bajos de combustible fósil. Si ellos no hacen nada, entonces la demanda por las energías renovables también tenderá a bajar y hará menos rentable la inversión en energías renovables.  Por otro lado, si los gobiernos responden reduciendo los subsidios de combustible fósil (particularmente en economías emergentes donde estos son, a menudo, significativos) o imponiendo impuestos más altos sobre el carbono o la energía, y utilizando parte o todo de este incremento de ingresos netos para respaldar la inversión de bajo carbono, entonces cualquier impacto adverso sobre ello a partir de los precios más bajos de combustible fósil podría ser compensado.

Por el momento, la inversión en ‘energía limpia’ parece haberse sostenido bien, de acuerdo al Bloomberg New Energy Finance estimando que señala que esta se elevó a un nuevo récord alto de $329 mil millones a nivel global en 2015, hasta 4% en los niveles del 2014. Esto refleja un mayor impulso hacia una economía de bajo carbono en el periodo previo a la cumbre climática de Paris, mejorando la economía y las preocupaciones por la calidad del aire en economías emergentes como China e India. Y también ha habido rápidos avances tecnológicos en energías renovables desde inicios de 2004 cuando el precio del petróleo se encontraba por última vez al nivel de hoy en día lo cual ha reducido los costos tanto de la energía eólica como energía solar. Combinar esta innovación con tasas de interés muy bajas, significa que la economía de energías renovables se mantuvo mejor ahora frente a los combustibles fósiles que hace 12 años.

El plan climático nacional de China incluye la ambición de instalar por encima de 100GW de la capacidad eólica para el 2020 -no lejos de la capacidad nacional actual en Europa- y 70GW de la capacidad solar. El incremento en la inversión de energías renovables en China no podrá verse afectado por los bajos precios de combustible fósil al igual que en los países de la OCDE ya que existen fuerzas políticas y sociales sólidas manejándolo. Se estima que la innovación en China como resultado de esta escala de utilización y el “aprender haciendo” podrá extenderse al mercado de energías renovables global.

Sin embargo, no existe margen para la autocomplacencia, ya que un periodo prolongado de precios bajos de combustible fósil podría debilitar el apetito de los inversionistas por las energías renovables, especialmente si los gobiernos reducen los niveles de subsidio en aquellas áreas, como hemos visto recientemente en el Reino Unido. El incremento de la inversión en biocombustible se ve particularmente desafiante, dado las preocupaciones sobre los impactos indirectos potenciales de la producción del biocombustible convencional y los altos costos de los biocombustibles de segunda generación. Y con los bajos precios en las gasolineras, algunos conductores podrán inclinarse menos a utilizar vehículos eléctricos. Pero si los gobiernos responden tomando acciones para tasar el carbono más plenamente, lo cual podrá ser más factible políticamente con los precios del petróleo y gas tan bajos, entonces aun podría haber un resquicio de esperanza para el clima a partir de combustibles fósiles más baratos.

Análisis de PwC sobre las megatendencias

Hemos estado trabajando con clientes para entender los grandes cambios que están afectando sus organizaciones y la economía en su totalidad. Hemos sintetizado lo que hemos aprendido en cinco cambios mundiales que hemos visto tienen una mayor influencia hoy en día y que consideramos seguirán siendo importantes en las próximas décadas.

Queremos promover un debate y estamos dispuestos a entender cómo estas megatendencias y colisiones entre sí están reestructurando el panorama económico y comercial. ¿Cómo las megatendencias están afectando actualmente al mundo y qué significan para el futuro? ¿Qué pueden hacer los líderes empresariales y las personas encargadas de la formulación de políticas para progresar en la próxima década?

http://www.pwc.co.uk/issues/megatrends.html

cuadro-pwc-2-01

 

 

 

 

 

 

 

Comments are closed.