Vínculos de accesibilidad

DESTACADO: Riesgo climático y servicios financieros – el camino desde París


Escrito por el Equipo de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC de Reino Unido

Los expertos en financiamiento se reunieron recientemente en la Bolsa de Valores de Londres para conversar sobre cómo pueden apoyar la inversión en infraestructura verde. El acuerdo climático adoptado por los 195 gobiernos en París ha dado al tema mayor prioridad dentro de la agenda en el sector de servicios financieros. El informe de Riesgos Globales del WEF (Foro Económico Mundial) de este año indica que el riesgo climático es una preocupación creciente de muchas empresas. Con un gran objetivo de limitar el calentamiento a 1.5°C, el Acuerdo de París es más ambicioso de lo que muchos esperaban. Pero el acuerdo en sí reconoce la gran brecha entre el objetivo global general y las políticas climáticas nacionales actuales y los objetivos de emisiones.

Las empresas ahora tienen que gestionar los riesgos tanto de la política climática que tiene por objetico 1.5-2°C – afectando sus operaciones y mercados – como de los posibles impactos climáticos de 3-4°C de calentamiento. Los prestamistas, inversionistas y gestores de activos querrán evaluar cuánto estos riesgos afectan sus carteras. En particular, los administradores de fondos de pensiones y gestores de fondos podrán considerar:

  • ¿Cómo evaluar los riesgos del cambio climático? ¿Cuáles son los riesgos más sustanciales?
  • ¿Cuál es la intensidad del carbono de una cartera de inversión? ¿Es esta una buena medida de riesgos climáticos (física, de transición, de litigio)?
  • ¿Son los riesgos del cambio climático tomados en cuenta en la selección de inversiones y gestión de cartera? Y de ser así ¿cómo?
  • ¿Se debe establecer un apetito de riesgo climático conforme se podría para otros riesgos sustanciales? ¿Cómo gestionaría una cartera para lograr un apetito específico? ¿Cómo gestionar esto cuándo la mayoría de las empresas son en sí carteras de activos con diferente intensidad de carbono?

Nuestro Índice de Economías de Bajo Carbono estima que para limitar el calentamiento solo a 2°C,  la economía mundial necesita descarbonizar a una tasa de 6.3% cada año. Las Contribuciones Nacionalmente Determinadas actuales (u objetivos de emisiones), solo logran una tasa de descarbonización promedio de 3% por año, llevando a aproximadamente 3°C de calentamiento. Esto sugiere que el negocio enfrente tanto los riesgos que surgen de las políticas cada vez más ambiciosas como de las regulaciones diseñadas para reducir emisiones y acelerar la transición de bajo carbono y los riesgos físicos que implica 3°C de calentamiento.

El informe de Autoridad Regulatoria Prudencial (PRA) de setiembre de 20151 también identificó los riesgos físicos (riesgos de primer orden que surgen de los casos relacionados con el clima), y los riesgos políticos o de transición (que surgen de la posible re-fijación de precios de los activos financieros intensivos en carbono). El informe también remarcó los posibles riesgos de litigio que surgen de aquellos que han sufrido pérdidas y daños debido al cambio climático. Finalmente, existe el riesgo para su reputación de incumplimiento de las expectativas del regulador, propietarios de activos y otros al abordar estos temas y descarbonizar carteras de inversión.

El carbón térmico es especialmente vulnerable. Los planes climáticos nacionales dirigidos específicamente a la generación de energía a carbón, señalando estándares de eficiencia, impuestos y sistemas comerciales y de limitación. La fijación de precios de carbono cambia deliberadamente la economía del consumo de combustible fósil para lo peor. A diferencia del petróleo en el combustible para transporte, el carbón térmico es más fácilmente sustituido por gas natural intenso de bajo carbono o energías renovables. Se espera que las regulaciones ambientales y de desarrollo tecnológico disminuyan la demanda de carbón. Estas podrían llevar al retiro temprano de activos de carbón y reducciones importantes en su valor.

Ya es claro que las oportunidades y riesgos abundarán para los prestamistas y los inversionistas por igual. Con el paso del tiempo, los planes climáticos nacionales deben elevar el valor relativo de la inversión de bajo carbono. Por ejemplo, estos planes señalan la inversión importante en energías renovables requeridas: de acuerdo con algunos cálculos, se necesita cada año de manera general $1billones en la inversión de energía limpia. Pero la rentabilidad de estas inversiones se verá afectada por fluctuaciones en incentivos políticos, el precio del carbón y otros factores de mercado.

La campaña de desinversión de combustibles fósiles gana impulso

Una reacción a estos riesgos políticos climáticos ha sido para desinvertir simplemente de combustibles fósiles. La campaña de desinversión ha ganado impulso, con algunos bancos y fondos de pensiones que se comprometen a congelar nuevas inversiones de carbón y desinvertir de capitales públicos de combustibles fósiles y bonos corporativos (normalmente dentro de 5 años). Desde setiembre de 2014 los compromisos de desinversión se han tornado convencionales – creciendo de 181 instituciones que representan solo $50 mil millones a 500 instituciones que representan $3.4 billones bajo gestión para diciembre de 2015.

Se ha instado a los fondos de pensión a que desinviertan sus participaciones en empresas de combustibles fósiles, con algunas desinversiones notables más recientes incluyendo lo siguiente:

  • El Fondo de Pensión de la Agencia Ambiental del Reino Unido declaró en octubre de 2015 que reducirá su exposición a las reservas de carbón en 90% y reservas de petróleo y gas en 50% durante los siguientes cinco años, e invertirá 15% de sus fondos en energía de bajo carbono eficiente y otras oportunidades de mitigación climática.
  • El fondo de pensión pública de la ciudad de Oslo, Noruega, anunció que desinvertirá su fondo de pensión de $9 mil millones (€8 mil millones) de empresas de carbón, petróleo y gas, convirtiéndose en la primera ciudad capital en el mundo en prohibir inversiones en combustibles fósiles.
  • El fondo de pensión neerlandés PFZW anunció que desinvertirá de empresas de carbón y reducirá sus inversiones en otras empresas de combustibles fósiles. El fondo tiene €161 mil millones de activos bajo gestión.

Deber fiduciario

No obstante muchos gestores de fondos de pensión no están seguros de cómo la desinversión de combustible fósil se alinea con su deber fiduciario. Esto se relaciona con el caso financiero para gestionar los riesgos climáticos y si la desinversión de combustible fósil aumenta o reduce el valor a largo plazo. Los defensores y oponentes de la desinversión pueden alegar que están gestionando activos en conformidad con los mejores intereses de sus beneficiarios.

Un reciente estudio llamado Riesgo No Susceptible de Cobertura realizado por el University of Cambridge Institute for Sustainability Leadership (Instituto de Liderazgo para la Sustentabilidad de la Universidad de Cambridge), indicó que los cambios a corto plazo en la opinión del mercado inducidos por la concientización de riesgos climáticos futuros podrían llevar a impactos económicos y pérdidas de hasta 45% en un valor de la cartera de inversión del capital (23% de pérdida para la cartera de ingresos fijos). Casi la mitad de esta disminución es “susceptible de cobertura” si las inversiones son reasignadas efectivamente, pero la otra mitad “no es susceptible de cobertura”, lo que significa que los inversionistas y gestores de activos se encuentran expuestos, a menos que se tome alguna acción de todo el sistema para abordar los riesgos. La conclusión de este informe es que una estrategia de desinversión es una parte fundamental del deber fiduciario del gestor.

Por el contrario, el catedrático Daniel Fischel de la Universidad de Chicago notó que una cartera desinvertida hipotética perdería 70 puntos base por año en comparación con la cartera óptima durante un periodo de 50años. En respuesta, algunos fondos de pensión tales como London Pensions Fund Authority (Autoridad de Fondo de Pensiones de Londres, LPFA) han tomado la posición que la desinversión de combustibles fósiles constituiría el incumplimiento del deber fiduciario debido al impacto negativo esperado en el rendimiento financiero.

Mientras la opinión se divide en desinversión, lo que es claro es que los riesgos climáticos se vuelven más sustanciales, estimando que $2 billones de activos de energía solos posiblemente se vuelven sin valor si se alcanza el objetivo de 2°C. Sobre esta base, sería prudente para los fondos de pensiones y sus gestores evaluar la implicancia para sus inversiones y tener un enfoque apropiado para gestionar estos riesgos.

La transición de bajo carbono

En nuestro punto de vista, una rápida transición de bajo carbono plantea un riesgo posiblemente sustancial para las instituciones financieras que gestionan activos o pasivos intensivos en carbono. Los propietarios y gestores de activos, así como los bancos encontrarán que el valor se ve afectado ya que el mundo se ajusta a un futuro de bajo carbono. Las empresas intensivas en carbono, particularmente aquellas que producen o consumen carbón térmico, tienen más probabilidad de verse impactadas negativamente por la transición, en relación con las industrias de bajo carbono. Esto presenta un sólido caso comercial para cuantificar y gestionar activamente los riesgos climáticos en carteras de inversión, incluyendo la selección de acciones y el enfoque de compromiso de las empresas. En realidad, un número de iniciativas ya han recibido apoyo en esta área, incluyendo:

  • La Coalición para la Descarbonización de Portafolios, co-fundada hace más de un año por PNUMA e IFPNUMA, que en la actualidad cuenta con 23 miembros, se comprometió con la descarbonización por lo menos a US$100 mil millones de activos, y para finales de 2015 había alcanzado US$600 mil millones. 2
  • El Montreal Pledge (lanzado en la conferencia de Principios para la Inversión Responsable “En Persona” de 2014), que requiere que los 117 signatarios se comprometan a medir y divulgar públicamente la huella de carbono de sus carteras de inversión de forma anual.3

Se podría realizar una evaluación específica de fondos del riesgo para remarcar las áreas clave para la acción. Mediante la evaluación del nivel de riesgo, y siendo capaz de comparar el riesgo climático contra otros riesgos, un fondo de pensión estará en una mejor posición para gestionar su exposición de riesgo climático. Esto debe asegurar que está bien posicionado para la transición a una economía de bajo carbono que el Acuerdo de París proclama.

1 El impacto del cambio climático en el sector de seguros del Reino Unido

2 http://unepfi.org/pdc/members/

3 http://montrealpledge.org/signatories/

Acerca del equipo de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC de Reino Unido

El equipo dedicado de sostenibilidad y cambio climático de PwC de Reino Unido se estableció hace más de 15 años. El equipo de Reino Unido es parte de una red global de 800 especialistas.

Para nuestras últimas actualizaciones síganos en @pwcclimateready u otros en el equipo de PwC incluyendo: Jon Williams (@jonwilliamspwc o jon.d.williams@uk.pwc.com), Paul Kitson (@PensionKit o paul.m.kitson@uk.pwc.com), Jonathan Grant (@JG_climate o jonathan.grant@uk.pwc.com) y Phil Case (philip.v.case@uk.pwc.com)

Comments are closed.