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NOTICIA: Participación ciudadana para la identificación de medidas de adaptación al cambio climático en el Distrito Metropolitano de Quito


La Secretaría de Ambiente del Municipio Metropolitano de Quito (SA-MDMQ), con el aporte financiero de la Cooperación de la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN –por sus siglas en inglés) y el apoyo técnico de la Corporación ECOPAR desarrolló el proyecto medidas piloto de adaptación al cambio climático en el Distrito Metropolitano de Quito.

La norcentralidad del distrito de Quito está conformada por las parroquias de San José de Minas, Atahualpa, Chavezpamba, Perucho y Puéllaro. En esta zona existe gran variedad de ecosistemas como bosques secos y andinos, arbustales secos y  húmedos y páramos. La producción agrícola es diversa. En las zonas bajas predominan frutales y crianza de animales menores; en las zonas templadas se produce maíz, papa, zanahoria, fréjol y se realiza ganadería vacuna; y  las zonas altas se destinan a la ganadería, producción de papas y a espacios de conservación.

Estas características fueron las determinantes para definir dicho lugar como el sitio piloto para la planificación e implementación del proyecto “Medidas Piloto de Adaptación al Cambio Climático”.  La cooperación interinstitucional entre organismos estatales, internacionales y nacionales fue un pilar fundamental para que los resultados alcanzados sean más eficientes y eficaces en el desarrollo de la primera fase del proyecto.

El camino elegido para tener mayor incidencia en la mancomunidad fue la definición de una metodología de trabajo y la aplicación de herramientas que combinaron información secundaria sobre vulnerabilidad al cambio climático -la misma que ya había sido generada por la Secretaría de Ambiente con el apoyo de CDKN- con información proporcionada por los habitantes de las parroquias.

La definición de la metodología de trabajo y la aplicación correcta de herramientas fue fundamental al momento de realizar un proceso participativo que atienda a las necesidades y problemáticas ciudadanas, permitiendo la combinación de la información científica y empírica para obtener información de calidad en base a las vulnerabilidades y problemáticas de la zona.

Otro factor que jugó un rol fundamental en la primera fase del proyecto fue la aplicación del enfoque de género, dado que hizo posible visualizar que las interrelaciones entre hombres y mujeres de la mancomunidad giran en torno a las mismas preocupaciones sobre el clima. Los aportes obtenidos hacen más enriquecedor el proyecto, dejando como aprendizaje que en los temas climáticos se obtiene información más precisa con una visión de género.

Participación activa

La participación de hombres y mujeres durante los talleres fue fundamental, permitiendo conocer sus perspectivas sobre la vulnerabilidad al cambio climático, y de una forma dinámica y participativa identificar las amenazas y vulnerabilidades en la norcentralidad del Distrito.

En el desarrollo de los talleres también se realizó el mapeo de actores, lo que contribuyó al mejor entendimiento de las sinergias sociales entre actores locales e institucionales, información que fue clave para identificar las medidas de adaptación a implementarse en la norcentralidad.

Para motivar a los participantes de los talleres se incorporó un ensayo teatral, que recreó situaciones cotidianas que contribuyen a incrementar el impacto en clima, permitiendo a la gente visualizarse y reflexionar sobre la necesidad de adoptar cambios de comportamiento y acciones concretas para reducir los impactos del cambio climático. Estos ensayos reflexivos invitaron a la población a tomar consciencia para contribuir a mejorar su calidad de vida, preservar el recurso y adaptarse al cambio climático.

La aplicación de la herramienta CRISTAL durante los talleres con la ciudadanía facilitó la identificación de las principales actividades productivas de la zona, priorizando los sistemas de producción marginal y mercantil, para así determinar posibles estrategias de respuesta que sirvan como medidas de adaptación al cambio climático.

Trabajar con indicadores fue importante para priorizar necesidades, por ello se definió los siguientes indicadores: sensibilidad al cambio de temperatura en el crecimiento y producción de cultivos; sensibilidad a cambios de temperatura en ciclos de crecimiento; vulnerabilidad de ecosistemas a amenazas climáticas y no climáticas; peligro de incendios forestales; y vulnerabilidad del páramo al incremento de áreas cultivables. Estos indicadores  fueron claves para determinar la percepción local sobre las amenazas y vulnerabilidades y el nivel de impacto en la vida cotidiana de cada uno de ellos.

Resultados alentadores

Un resultado positivo observado durante los talleres fue que los habitantes de la norcentralidad están conscientes de los principales cambios del clima durante los últimos cinco años. Su percepción se centra principalmente en la variación de las precipitaciones, lo que se ha evidenciado en los cambios de la estacionalidad de la época seca y lluviosa; y en la presencia de fuertes vientos y heladas.

 

Todas las acciones desarrolladas permitieron que al final de la primera fase se determine participativamente las medidas piloto de adaptación al cambio climático como respuesta a las problemáticas planteadas por los habitantes de la mancomunidad. Por ello se determinó que la producción agropecuaria sostenible y mejoramiento del sistema de riego sería la primera medida y que la restauración ecológica en la norcentralidad la segunda.

Las dos medidas responden a las necesidades locales, pero es vital trabajar conjuntamente en el fortalecimiento de capacidades locales en temas relativos al cambio climático y manejo de sistemas productivos sostenibles para profundizar los conocimientos y compromisos de los habitantes de la zona, buscando así la resiliencia y la adaptación al cambio climático y tener resultados positivos en el corto, mediano y largo plazo.

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