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DESTACADO: Diálogos entre sociedad civil y gobiernos para la transparencia de la acción climática


Enrique Maurtua Konstantinidis, Coordinador del proyecto “Agendas Climáticas Nacionales”, comparte sus reflexiones sobre el progreso de esta iniciativa y lo que se ha venido logrando hasta el momento.

La Plataforma Climática Latinoamericana (PCL), a través de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), entra en la fase final del proyecto de agendas climáticas nacionales en 5 países de Latinoamérica, iniciativa que cuenta con el apoyo de CDKN. Este proyecto, que comenzó en Febrero, apunta a mejorar las capacidades de la sociedad civil con miras a que cuenten con herramientas y buenos vínculos para entablar diálogos que contribuyan en última instancia a mejorar las políticas climáticas de los países de nuestra región.

Los países seleccionados han sido muy diferentes en su contexto político, en la composición de sus sectores de la sociedad civil y en sus focos de atención con miras a la incidencia política. Si tomamos Uruguay, por ejemplo, el reciente cambio de gobierno favoreció la reactivación de muchas instituciones gubernamentales que están más abiertas a un diálogo, y la sociedad civil lo supo aprovechar, de manera que con algunas capacitaciones y coordinaciones sostenidas en el tiempo, se pudieron ubicar como interlocutores con el gobierno y participar activamente de las discusiones con miras a la COP21 y sobre todo la reciente INDC propuesta. De manera similar, el trabajo en Paraguay se hizo muy cercanamente del gobierno, haciendo que la sociedad civil juegue un rol importante en la interlocución con un amplio espectro de actores a lo largo y lo ancho del país, contribuyendo a que el accionar gubernamental esté efectivamente transparentado. La relación de la sociedad civil se vio fortalecida aún cuando se reemplazaron algunos representantes del gobierno.

En el otro lado del continente, en Costa Rica, el proyecto se focalizó específicamente en el sector empresarial azucarero, una parte del sector privado que tiene un buen potencial para reducir emisiones de GEI y ayudar así a mejorar las contribuciones internacionales del país en este tema. El trabajo con los ingenios azucareros a nivel técnico y gerencial, en constante comunicación con el gobierno, favoreció una apertura del sector empresarial a tomar acción y al gobierno a poder atender inquietudes que del sector se propusieron.

Finalmente, los casos de Brasil y Bolivia apuntaron directamente a los sectores juveniles, donde con capacitaciones y orientaciones estratégicas se logró convocar a un gran número de jóvenes en el primer caso, quienes se movilizaron a Brasilia para reunirse directamente con los ministros de diferentes sectores para poner sobre la mesa la importancia del Cambio Climático en todas las áreas, no sólo la ambiental. En Bolivia, el trabajo fue previsor de las nuevas generaciones, proveyendo espacios de capacitación en 3 puntos del país para jóvenes líderes de universidades con el fin de que incorporen la temática climática en sus formaciones y en el futuro puedan ser quienes cambien la perspectiva del desarrollo.

De esta manera, el proyecto tiene un amplio rango de actividades y personas involucradas: sector privado, jóvenes, ONGs, movimientos, académicos, etc. Lo que representa satisfactoriamente la diversidad cultural y de realidades de nuestro continente. Esto mismo nos da cuenta de la importancia del respeto del contexto nacional, de las capacidades existentes, y sobre todo de la cantidad de oportunidades de diálogo que existen para encontrar soluciones a un problema global en cada uno de nuestros países.

Crédito de imagen: Wikipedia. Autor: Felipe Antonio

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