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OPINIÓN: Escapar de la trampa del subsidio al combustible en Indonesia

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Dina Khan, Director de Programas por Países de CDKN Asia, realiza un análisis detallado de los intentos del Presidente Joko Widodo de revisar el programa de subsidioal combustible, tema políticamente sensible en Indonesia. ¿Tendrá más suerte que sus predecesores?

Desde que asumió el cargo en el año 2014, el Presidente de Indonesia Joko “Jokowi” Widodo ha estado ocupado revisando el costoso programa de subsidio al combustible nacional para liberar fondos públicos para el gasto de desarrollo. La acción ha sido acogida favorablemente por los inversionistas y expertos a nivel mundial como un paso hacia la estabilización de la principal economía del Sudeste Asiático y la introducción de reformas muy necesarias. Desde que Indonesia se convirtió en un importador neto de petróleo en la década del 2000, los sostenidos subsidios al combustible, introducidos durante la era de Suharto en la década de los 70, han sido cada vez más difíciles para el gobierno – en el año 2014 se informó que los subsidios al combustible le han costado al Estado US$ 21.2 mil millones, o alrededor del 15% del gasto presupuestario total.

Al eliminar una gran parte del subsidio a la gasolina y diesel en el inicio de 2015, el gobierno de Jokowi ha reducido su gasto de subsidio al combustible previsto de 166 billones de rupias a solo 17 billones de rupias (US$ 1.3 mil millones) para el año fiscal. Ahora el gobierno adapta los precios sobre una base mensual de acuerdo con los mercados mundiales de petróleo, aunque se ha permitido que el diesel conserve un subsidio máximo de 1,000 rupias por litro.

Desmantelar el programa de subsidio siempre iba a ser un movimiento políticamente arriesgado, y los intentos de los regímenes anteriores de hacer lo mismo se habían encontrado con un severo rechazo público. Afortunadamente para Jokowi, la drástica disminución de los precios mundiales del petróleo a finales de 2014 creó mejores condiciones para la maniobra política y permitió al gobierno eliminar los subsidios sin desatar un impacto negativo inmediato sobre los consumidores locales.

Pero tiene que verse cuan firme el nuevo gobierno puede permanecer en su determinación de evitar los subsidios cuando los precios del combustible empiezan a dispararse de nuevo y elevan el costo de vida para los votantes en Indonesia, probablemente conduciendo a disturbios públicos. Algunos informes afirman que los reguladores en Indonesia están protegiendo a los consumidores locales del impacto total del precio mundial del petróleo y las fluctuaciones del tipo de cambio, manteniendo los recientes aumentos en las tasas nacionales de combustible muy por debajo de los precios de mercado. Si es preciso, esto reflejaría la falta de disposición del gobierno para dejar los precios totalmente en flotación libre y plantea la posibilidad de introducir nuevamente en el futuro alguno de los subsidios al combustible eliminados.

Lo que es más importante, sin embargo, es ver donde los fondos liberados del programa de subsidios en última instancia terminan. Las personas encargadas de la toma de decisiones tienen una larga lista de necesidades de desarrollo apremiantes de donde elegir, tales como la mejora de las redes ferroviarias y de carreteras y otra infraestructura, mejorando las condiciones para hacer negocios en todo el país, creando más puestos de trabajo, satisfaciendo las necesidades de vivienda, y mejorando la calidad y el alcance de los servicios sociales. Sin embargo, desarrollar la infraestructura y los sistemas de la energía doméstica es probablemente lo más esencial para reducir la dependencia del país al petróleo importado y para verdaderamente liberarse de la trampa de asignación de combustible. Los planificadores de políticas han indicado que el subsidio se moverá del consumo a la producción (en la industria) y a la cobertura de energía más específica (a los hogares). El verdadero desafío para el gobierno es encontrar formas más sostenibles y asequibles de suministrar energía a millones de ciudadanos dispersos por todo el vasto archipiélago, mientras también se protege los intereses ambientales nacionales y se cumplen los compromisos de mitigación del cambio climático anunciados a la comunidad mundial.

Aumentar la cuota de las tecnologías renovables en la matriz energética nacional es probablemente la vía de desarrollo más limpia y sostenible para llevar a cabo a mediano y largo plazo. La Política Nacional de Energía de Indonesia tiene como objetivo aumentar el uso de energía de los recursos renovables (incluyendo energía geotérmica e hidroeléctrica a gran escala) al 23% del consumo total de energía para el 2025, y limitar la participación del petróleo a un máximo de 25%. Los objetivos pueden ser demasiado ambiciosos teniendo en consideración que actualmente sólo el 6% del consumo de energía en Indonesia se deriva de recursos renovables, pero la dirección de desarrollo es sin duda la correcta.

Para lograr estos cambios en el sistema de energía, se necesita una gran inversión en nueva capacidad de generación y distribución de energía. La política existente se basa en la expectativa de que se movilizarían cantidades sustantivas de inversión privada para impulsar el crecimiento de la energía renovable en el país, y algunas medidas fiscales permitidas han sido introducidas por el gobierno para construir el mercado para ello. Pero de acuerdo con una evaluación financiada por CDKN en el año 2014, el sector de la energía renovable a pequeña y mediana escala ha mostrado un crecimiento limitado en respuesta a estas medidas. El estudio llevado a cabo por el Centro de Investigación de la Energía de los Países Bajos (ECN) encontró que a pesar de que las políticas de habilitación y el sistema de feed-in tariff (estructura de incentivo para las renovables) puesto a prueba en Indonesia, el sector no estaba desarrollándose como se había previsto. Las consultas con las partes interesadas revelaron varias barreras que prohíben el crecimiento del sector, incluyendo el acceso limitado de los desarrolladores de proyectos a la financiación adecuada y a los asuntos de estabilidad de los ingresos.

El Centro de Investigación de la Energía de los Países Bajos (ECN) concluyó que las medidas adaptadas por parte del gobierno para brindar apoyo técnico y financiero a los interesados clave (productores independientes de energía (PIE), bancos, desarrolladores de proyectos, gobierno) pueden ayudar a apoyar el sector y superar algunos de los desafíos identificados. Entre estas medidas, conceder la financiación de proyectos muy necesarios a los productores independientes de energía (PIE) y reducir los riesgos y los costos de los inversionistas debe ser prioritario en la agenda.

Este es sin duda un área que merece mayor atención de la política y debe incluirse en la lista de prioridades del gobierno, ya que decide la reasignación de los fondos del programa de subsidio al combustible. A largo plazo, dichas acciones e inversiones no sólo reducirán la dependencia y gasto del combustible de Indonesia sino también hará que Indonesia cumpla sus objetivos climáticos mundialmente comprometidos y gane el reconocimiento como economía asiática modelo.

Crédito de imagen: Asiapathways

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