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DESTACADO: Adaptación frente a las inundaciones e incendios forestales en Quito, Ecuador


La ciudad de Quito enfrenta grandes retos en su adaptación al cambio climático. ¿Cuál es la situación en la que se encuentra la capital a mayor altitud en el mundo? Miren Gutiérrez, de CDKN, informa que la Estrategia de Quito frente al Cambio Climático está empezando a producir ganancias después de casi cinco años de su ejecución.

Las ciudades de todo el mundo se enfrentan a nuevos patrones climáticos, por lo que la elaboración de estrategias de adaptación en el ámbito municipal es más importante que nunca. En Quito, los retos para alcanzar la adaptación son exigentes: su población está compuesta por 2.24 millones de personas que se espera se duplique en 2025, y se localiza a 2,800 metros de altitud. Sus calles son empinadas y obstaculizadas por barrancos. Las inundaciones, temblores y huaicos regulares han causado daños generalizados principalmente en los asentamientos humanos que se encuentran en las laderas de los montes.

Entre los retos que Quito enfrenta para la adaptación, se destaca la integración de un criterio estandarizado en la planificación del desarrollo, según Nixon Narváez, representante de la Secretaría de Ambiente de dicha ciudad. En una entrevista por correo electrónico el señor Narváez añadió que otro ejemplo de ello es que Quito debe aplicar medidas  de adaptación sistemáticas en el cultivo de la papa, ya que ésta es un alimento básico en Ecuador, y en Quito ocupa el primer lugar de preferencia en el grupo de tubérculos, según el informe publicado por  INIAP-CIP.

En un nivel distinto, “un reto más grande es compartir la agenda con los diferentes actores: gobiernos locales, comunidades, despachos de la localidad (tal como CONQUITO –a cargo del desarrollo local— o Quitoturismo), empresas que brindan servicios públicos (agua, obras públicas, movilidad, transporte), sindicatos, y sociedad civil, incluyendo activistas, ONGs y academia, para generar más transparencia al aplicar las medidas de adaptación y mitigación, y reforzar la gobernanza.

Los expertos en la materia concuerdan en que es de vital importancia que el compromiso para estas estrategias se produzca en todos los niveles, desde el local al nacional e internacional.

“Con toda seguridad, cuando las labores de adaptación al clima se avanzan basándose en el aprendizaje, la sensibilización y construcción de capacidades, el proceso conducirá a políticas y planes más sostenibles, legítimos e integrales que mejoren la resiliencia de los residentes y de las áreas urbanas más afectadas” según un artículo sobre  la variación en los enfoques de adaptación en Quito y otras dos ciudades, una en la India y otra en Sudáfrica, publicadas por la editorial Elsevier.

Dicho artículo señala que “en un inicio no existían leyes o políticas nacionales ni marcos internacionales o esquemas de financiamiento nacional para guiar y respaldar los esfuerzos de Quito para prepararse a las consecuencias del cambio climático”, hasta que las inquietudes urgentes surgidas a mediados de 1990 movilizaron al concejo municipal y a las autoridades de la empresa suministradora de agua potable y desagüe metropolitana a “tomar medidas preventivas para garantizar el abastecimiento de agua urbano”.

Los autores de la nota añadieron que a través de un proceso interinstitucional se elaboró la Estrategia Quiteña al Cambio climático (EQCC) de 2007, den la que se revela que ‘no se trata de una tarea fácil,’ y que las actuales medidas de adaptación al clima solo están parchando problemas específicos por lo que hace falta una visión a largo plazo.

Después se incorporó el factor de “riesgo” al proceso y la Estrategia Quiteña al Cambio climático (EQCC) fue aprobada en octubre de 2009. Desde entonces es la política ambiental oficial. A mediados de 2010, el debate en torno al apoyo de CDKN estaba ya en marcha. Como resultado de un análisis conjunto entre CDKN y la Secretaría de Ambiente, se llegó a un acuerdo sobre las tres áreas de colaboración inicial: Plan de Acción, Estudio de Vulnerabilidad y la implementación del Plan de Acción.

CDKN brindaría asistencia técnica en metodología y talleres destinados a preparar el Plan de Acción para cinco años, que comprende una cartera de unos 50 proyectos, de los cuales se dio prioridad a 21. Para ello, fue preciso llevar a cabo un Estudio de Vulnerabilidad a fin de consolidar la información dispersa. En mayo de 2011 se llevó a cabo un taller de ‘Clima y Vulnerabilidad’ el cual proporcionó la base de los debates entre distintos sectores tales como académicos, científicos, técnicos y políticos para definir las directrices que guiarán el trabajo de un equipo interdisciplinario para realizar un Estudio de Vulnerabilidad de nueve meses. El Centro Internacional de Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) se encargó de elaborar los términos en julio de 2011.

La Fundación Futuro Latinoamericano, socio de CDKN, iniciaron sus labores en junio de 2011. Hace poco, Quito acogió la Cumbre Nacional de Autoridades Locales. Los asistentes a la Cumbre, de Quito y otras ochenta ciudades más, suscribieron el Pacto Climático de Quito, comprometiéndose a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel local.

En la actualidad, CDKN ayuda a la ciudad de Quito a calcular la huella de carbono e hídrica, la vulnerabilidad del sector salud de la municipalidad: enfermedades transmitidas por vectores, y una medida de adaptación piloto. Entre las otras organizaciones que apoyan la aplicación de medidas de adaptación en Quito figuran el Banco Interamericano de Desarrollo (AIDB), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).

Se pueden hacer mejoras. Según Narvaez “debido a la escala de la diversidad institucional, cultural, social, económica y ambiental comprometida, y su alcance, no se logró coordinar los grandes esfuerzos realizados en cuanto a los mecanismos de la integración de desarrollo en lo relacionado a la adaptación ni a nivel local ni municipal de manera óptima.” Señaló que la aplicación de algunas de las iniciativas de mitigación fue más fácil, incluyendo, por ejemplo, el “fortalecimiento del transporte público o el aumento de eficiencia energética  con un sistema de iluminación de exteriores basado en LED.”

Pero ya algunas de estas iniciativas están generando ganancias. Según Narvaez, la Secretaría, el concejo municipal y las empresas públicas que brindan servicios municipales han empezado a elaborar una agenda o programa común. “La Secretaría de Ambiente ha generado un conjunto de indicadores de sostenibilidad que nos ha permitido evaluar sectores tales como el de manejo de residuos, suministro de agua, movilidad, saneamiento, energía y calidad de aire y contaminación. La EQCC ha sido calificada como ‘mediana’ con potencial para ser mejorada en las áreas rurales y estabilizarse en las áreas urbanas.”

“Entre los pasos que debemos dar hacia el progreso tenemos, entre otros, la mejora del manejo de incendios forestales (otro peligro importante) y las inundaciones producidas por el desborde o la crecida, en la que participan más de veinte instituciones,” añadió Narvaez. “La Secretaría de Ambiente ha gestionado información y conocimientos en materia de las decisiones que se deben tomar en cuanto a prevención y respuestas a fenómenos naturales, dando como resultado una mayor eficiencia en reducir el nivel de vulnerabilidad.”

Image: Quito panorama, cortesía de la Oficina de Turismo de Quito (flickr.com)

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