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OPINIÓN: Los países en desarrollo logran algunas concesiones de último minuto en Lima; pero, ¿puede ser realmente justo un acuerdo poco ambicioso?

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La Conferencia de las Partes de la CMNUCC llevada a cabo en Lima, Perú, nos deja preguntándonos si el nivel de ambición mundial para enfrentar el cambio climático  llegará a ser alguna vez lo suficientemente alto como para evitar muchos de los efectos catastróficos del clima cambiante. Si es esto lo que debe materializar la CMNUCC, el 2015 tendrá que ser un año extraordinariamente productivo. Informan Sam Bickersteth, Kiran Sura y Chris Webb de CDKN.

Antes de Lima…

El impulso político suscitado por la Cumbre sobre el Clima de la Secretaría General de las Naciones Unidas a principios del 2014, la capitalización del Fondo Verde para el Clima y el anuncio hecho por los EE.UU, China y la UE de tomar medidas climáticas nacionales, propiciaron un telón de fondo muy positivo para las conversaciones sobre el clima mundial realizadas en Lima en diciembre.

Si hacía falta reforzar en algo la urgencia del problema del clima y la responsabilidad moral de los negociadores para hallar una solución, hubo dos publicaciones en vísperas de la COP20 que brindaron ese apoyo. El informe sobre la ‘brecha de emisiones’ del PNUMA demostraba que, aun cumpliendo las promesas de reducción de emisiones, seguimos lejos de poder limitar el cambio climático a 2 °C; y el informe del Banco Mundial mostraba que, incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el hombre cesaran de inmediato, el calentamiento global ya está fijado en 1.5 °C.

Sin embargo, estas iniciativas no bastaron para que las Partes dejaran a un lado las posturas nacionales y forjaran un resultado que nos acerque más a evitar los peligros del cambio climático. Todo lo contrario, tenemos los titulares que podíamos esperar después de la COP de la CMNUCC: “aún hay mucho trabajo por hacer para alcanzar un acuerdo climático mundial justo y ambicioso.” Entonces, ¿qué ocurrió en Lima? ¿Tenemos razones para tener esperanzas? ¿O el titubeante avance de la COP20 es un indicio de lo que nos espera cuando las Partes lleguen a su plazo límite para la firma de un nuevo acuerdo climático global en Paris, en diciembre de 2015?

En Lima…

Las bien gestionadas conversaciones se iniciaron en un tono optimista, pero las dos semanas de negociaciones sirvieron para recordarnos que este es un proceso intrínsecamente político donde, con mucha frecuencia, el creciente número de evidencias (técnicas) de lo que se necesita hacer pasa a un segundo plano. Las Partes retrocedieron a sus líneas de negociación acostumbradas. Las expectativas de lograr un buen resultado fueron languideciendo a medida que se añadía cada párrafo adicional al texto sobre los elementos para un acuerdo el 2015. Por supuesto se han cumplido en líneas generales las bajas expectativas de muchos de los países Parte y los observadores: el borrador del acuerdo logra que las Partes avancen poco a poco y aporta algo de claridad a lo que los países necesitan llevar a la mesa en términos de compromisos (de acuerdo al Llamado de Lima a la Acción Climática, las Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC) de los países podrían incluir, según proceda, información sobre los plazos para la aplicación de las actividades, su alcance y cobertura, procesos de planificación y metodologías).

Para los países más pobres y vulnerables al clima, el texto del “borrador de elementos” apenas se acerca un poco más a reflejar sus prioridades para un acuerdo justo. Se reconoce a ese respecto que los compromisos deberían reflejar las diferentes circunstancias nacionales, (por ejemplo sus niveles de desarrollo), y que se deberían fortalecer los elementos del acuerdo relacionados con la adaptación.

Lo que es más claro que el agua es que el texto final del borrador del acuerdo de Lima deja mucho en el espacio de lo incierto. Los países tienen la libertad de elegir su nivel de ambición y su explicación sobre la forma en que estas medidas serán adoptadas en el terreno. Por lo tanto, muchos se preguntan si los recientes compromisos nacionales para enfrentar el cambio climático anunciados por Estados Unidos, China y la UE en noviembre, si bien representaron un enorme avance, al mismo tiempo han ‘bloqueado’ un nivel de ambición general (y relativamente bajo) para el acuerdo del cambio climático de París.

Dado que ya nos hallamos fijos en un mundo 1.5°C más caliente, queda claro por qué a los países en vías de desarrollo les preocupa si no será ya demasiado tarde para evitar las múltiples consecuencias devastadoras del cambio climático.

En consecuencia, hemos empezado a oír una serie de rumores sobre si la CMNUCC está ahora destinada a ser solamente un foro para arbitrar un acuerdo más justo pero sin ambiciones. Ciertamente, ¿podría algún acuerdo que carezca de ambición ser, en última instancia, justo para aquellos países en desarrollo que están sufriendo las peores consecuencias de un mundo en calentamiento? Confiamos en que este no es el caso y que se necesita tanto de un marco internacional de arriba hacia abajo como de un proceso de acción nacional de abajo hacia arriba.

¿Cuán ambiciosos podemos ser?

Durante las dos semanas de la COP20 fue evidente que estas negociaciones se mantienen en un ‘espléndido aislamiento’ respecto a negociaciones muy relevantes y vinculadas sobre asuntos tales como los objetivos de desarrollo sostenible y el marco post-2015 para la reducción del riesgo de desastres. El 2015 se verán los nuevos acuerdos para todas estas cuestiones, no exclusivamente aquéllos para el cambio climático.

Los hitos coincidentes de las agendas de desarrollo y cambio climático ofrecen a los países en vías de desarrollo una oportunidad sin precedentes para promover un desarrollo compatible con el clima: producir un desarrollo bajo en emisiones de carbono, de largo plazo, y resiliente a los impactos del cambio climático. [Este fue el tema abordado recientemente en el Documento de Trabajo de CDKN The Sustainable Development Goals: Will they deliver climate compatible development for vulnerable countries?].

A fin de generar conciencia sobre esta oportunidad, CDKN formó parte de un grupo de cuatro organizaciones que reunió a cientos de líderes y ciudadanos de países en desarrollo para hacer el llamado: “Cero pobreza – Cero emisiones, dentro de una generación”. Las animadas sesiones interactivas y los paneles de alto nivel destacaron tres áreas urgentes para la acción global:

1.  Debemos aglutinarnos en torno a algunos llamados a la acción que nos movilicen rápidamente hacia el objetivo “cero pobreza-cero emisiones”.

2.  Necesitamos innovaciones bajas en emisiones de carbono impulsadas por la ciencia que sostiene que es imprescindible llegar a emisiones netas cero.

3.  Necesitamos nuevas alianzas e instituciones para hacer frente al reto de la ecuación ‘cero-cero’.

¿Qué sigue para el 2015?

En los próximos años, muchos países en desarrollo continuarán haciendo todo lo que les sea posible para aumentar su nivel de ambición nacional a medida que reconozcan que el camino hacia un desarrollo compatible con el clima podría generar resultados más sólidos para sus economías, su gente y su medio ambiente a más largo plazo. Efectivamente, si el nuevo concepto de ‘emisiones netas cero’ presentado durante las negociaciones de Lima ganase terreno, entonces los países desarrollados también deberán aumentar su nivel de ambición y reflejarlo en sus programas y políticas nacionales.

En el último momento, el Presidente de la COP, el Ministro de Ambiente Manuel Pulgar-Vidal, logró hábilmente mantener las negociaciones por buen camino y las llevó a una culminación positiva. Sin embargo, los pasos hacia adelante en Lima son decepcionantes. A menos que se produzca un cambio en la dinámica política, es probable que la Conferencia de París tampoco pueda satisfacer las expectativas. Las contribuciones INDC, por sus siglas en inglés, serán las primeras pruebas sobre la voluntad de las Partes de poner sobre la mesa una acción climática sustantiva. Pero el sentir actual es que probablemente esos esfuerzos no basten para evitar la crisis climática.

Entonces, para impulsar el nivel de ambición a través de la integración de las acciones sobre el cambio climático en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, será necesario hacer un gran esfuerzo a lo largo del 2015 para la Conferencia de Paris, y más allá de ella.

 Imagen: Lima, Perú; cortesía de Martin García, flickr.com

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