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OPINION: El tema del Día Mundial del Agua ignora la “médula” del progreso

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Roger Calow del Overseas Development Institute (ODI), sostiene que el tema del Día Mundial del Agua de este año, ‘el nexo agua–energía– suelo’, debería tomarse con precaución. El Dr. Calow es Investigador miembro del Overseas Development Institute y Asesor Superior en temas de Agua de CDKN. Este artículo fue publicado primero en el sitio web del ODI.

A veces me pregunto si estamos reviviendo debates ya pasados sobre el agua, vistiéndolos de nuevas formas sofisticadas. Tomemos como ejemplo el tema del Día Mundial del Agua de este año: el nexo entre el agua, la energía y el suelo.

No puedo discutir sobre sus principios: necesitamos reconocer las conexiones entre las inversiones en energía, suelo y agua, ya que cualquier acción sobre una de estas áreas puede tener efectos secundarios en las otras.

Tampoco subestimo su importancia, como dejamos claro en el Informe Europeo sobre Desarrollo 2011/12, “De cara a la escasez: Gestión del agua, la energía y el suelo para un crecimiento inclusivo y sostenible.” Después de todo, la demanda de agua estimada para la generación de energía eléctrica necesaria para lograr las metas de emisiones de carbono son aproximadamente el doble que aquéllas proyectadas para la generación de energía convencional, y la tendencia hacia los combustibles alternativos para el transporte – biocombustibles, petróleo de arenas petrolíferas y esquistos bituminosos, etc. – puede ser tres o diez veces más demandante de agua que los combustibles fósiles tradicionales. ¿Crecimiento verde? Tal vez no tan verde.

La gente en lugar de los sistemas

Entonces ¿cuál es el problema? Si ‘los nexos’ pueden ponernos a todos a pensar sobre las interrelaciones entre agua, energía y suelo, entonces mucho mejor. Mejor aún si el resultado se refleja en una política inteligente que fortalezca los reclamos de las personas de pocos recursos en la administración de los recursos naturales.

Pero mi preocupación es la siguiente: ¿Qué pasa si los profesionales del sector, una vez más, permanecen concentrados en la integración y los procesos y pierden de vista los objetivos? La adopción de un enfoque en los nexos (y por parte de quién), ¿es un objetivo final, o un medio para llegar a un fin?

Ya antes hemos estado aquí. Y la visión de cómo deberían administrarse los recursos hídricos junto con otros recursos se ha discutido durante años. El agua debe ser tratada como un bien tanto social como económico– y debe ser asignada para sus usos más valiosos, al mismo tiempo que se protege el medioambiente y se asegura que se cubran las necesidades básicas.

La extracción del agua, su uso y la eliminación de residuos deben integrarse para tomar en cuenta las interdependencias y externalidades y deben administrarse a través de sistemas de regulación y precios. Y, de forma más amplia, su administración y gobernanza deben ser integradas a través de sectores y escalas, alejándose del estancamiento en la toma de decisiones del suelo, el agua y la energía para una mayor coherencia de las políticas.

El problema es que su implementación sigue siendo evasiva en la mayoría de países, y todavía se expresa en un lenguaje que sugiere que la optimización puede lograrse a costo cero y sin disyuntivas espinosas o políticamente polémicas. Efectivamente, enfocarse en la ‘integración’ como meta final más que como un medio para llegar a un fin, puede interponerse en el camino de soluciones más pragmáticas, enfocadas en el problema, que pongan a la gente antes que a los sistemas o a los sectores en el centro del escenario.

China y el ejemplo de “más cosecha por cada gota”

China puede parecer un lugar extraño para comenzar una discusión sobre políticas ambientales serias. Después de todo, durante la Asamblea Popular Nacional que se celebró en Beijing el Premier Li Keqiang declaró la “guerra contra la contaminación.” Sin embargo, los nuevos trabajos de ODI se centran en estudiar cómo se está desenvolviendo en la interfaz urbano-rural el enfoque “aprender haciendo” de la China para la reforma del agua.

En una serie de planes piloto realizada a lo largo del Río Amarillo, los agricultores y los administradores de regadío liberan agua hacia las ciudades río abajo porque se les compensa por hacerlo, y el gobierno realiza fuertes inversiones en la gestión del suelo y del agua (más ‘cosecha por cada gota’) para asegurar que los agricultores no se perjudiquen.

En algunos casos, el dinero ha provenido directamente de las industrias y los municipios río abajo interesados en el uso, o de ahorros bancarios. Un enfoque similar, centrado en el problema, ha sido adoptado entre los distritos de riego con una gran variedad de modelos de contratación y asociación de usuarios (WUA), que son puestos a prueba para ver qué funciona mejor para la operación, el mantenimiento y la recuperación de costos locales.

China es difícilmente un modelo de una custodia sólida del suelo y agua. Pero en cada caso, vemos compromiso con los temas “medulares” de las recompensas e incentivos, la clarificación de roles, responsabilidades y rendición de cuentas y, sobre todo, la obtención de resultados en términos de mejores servicios, mejor recaudación y mayor cosecha e ingresos por cada gota.

África Sub-Sahariana: un desafío distinto

A pesar de los errados indicadores sobre la escasez del agua, muchos países de la región tienen recursos generosos de aguas superficiales y subterráneas. El reto es aprovechar esos activos hídricos para la energía, la producción de alimentos, la industria, la ganadería y los pueblos y ciudades que crecen rápidamente, de manera que fortalezcan y no socaven las demandas de los más pobres – aquellos que tienen una participación pero poca voz en las decisiones de asignación.

Esto requerirá de inversión en la gestión de los recursos hídricos – durante mucho tiempo descuidada por los donantes y los gobiernos- así como de inversión en la infraestructura de almacenamiento, distribución y abastecimiento de agua. Pero la inversión en la “tubería” institucional de asignación de agua necesita empezar desde un entendimiento de los problemas y las soluciones pragmáticas, no desde una visión idealizada de cómo debería funcionar la administración en el nirvana de los nexos. Sigamos adelante.

Imagen cortesía de Michael Scott.

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