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DESTACADO: Crónica de adaptación – cambio climático y pobreza en Cartagena de Indias


El cambio climático afecta especialmente a las personas más pobres, quienes viven en zonas generalmente más expuestas a desastres naturales, incrementando así su vulnerabilidad y profundizando cada vez más la brecha socio-económica. Sin embargo, ver el clima como responsable de la pobreza sería sin duda un error conceptual. Debe considerarse como un factor agravante (que en el caso de Cartagena es muy pertinente mirar con gran detenimiento) pero no como la causa.

Hoy en día abundan las noticias sobre inundaciones, deslizamientos y diversos tipos de desastres naturales que muestran el impacto sobre la gente pobre y las zonas marginadas.

Si bien esa situación en Cartagena es ya alarmante, las proyecciones a 20 y 30 años no dan lugar a espera. El estudio de vulnerabilidad realizado por el INVEMAR con apoyo de CDKN, proporciona conclusiones claras en cuanto a los riesgos presentes y futuros relacionados al cambio climático que tendrán gran repercusión en las poblaciones más vulnerables: erosión costera acelerada, aumento del nivel del mar, lluvias más intensas, inundaciones más frecuentes, retroceso de la línea de costa hacía dentro, temperatura promedio más alta, aumento de los vectores de enfermedad. Aumentará el número de víctimas climáticas (desplazados climáticos). Los daños en vivienda, vías, transporte y los impactos en los modos de subsistencia de la gente serán mayores en los años venideros, impactando principalmente a los barrios más pobres de la ciudad.

En consecuencia, el cambio climático invita a mirar la pobreza con un lente nuevo y a pensar en acciones concretas e innovadoras para minimizar sus impactos en este tipo de poblaciones.

Ir al encuentro de las poblaciones vulnerables

Visitar un barrio vulnerable y hablar con su población son el primer paso para entender esta realidad y pensar en qué hacer, poniendo rostro a todo lo escuchado en conversaciones y reportajes periodísticos.

Nuestro recorrido nos lleva al barrio Boston en Cartagena de Indias. Este barrio, ubicado entre la Ciénaga de la Virgen, está conectado con el mar caribe y el Cerro de la Popa, el punto más alto de Cartagena. Los asentamientos de este barrio (principalmente informales) están construidos en terreno plano y avanzaron un kilómetro en 50 años a través de rellenos que hicieron retroceder las orillas de la ciénaga. La altura promedio de este barrio está alrededor de 3 metros sobre el nivel del mar. Su ubicación y morfología la hace muy vulnerable a los estragos del clima. Las fuertes precipitaciones en las temporadas de lluvias y el mar de leva resultan siempre en la inundación de buena parte del barrio. Rosalía Chico, miembro de la Junta de Acción Comunal de Boston, explica que “cuando llueve toda la calle se llena… a nosotros nos ha tocado duro cada vez que hay un aguacero. Si dura más de media hora sabemos que nos irá mal”. Otro habitante cuenta que “lleva más de 30 años aquí y siempre se inunda”*.

A ello se suman grandes problemas estructurales en distintos niveles que hacen que el barrio sea aún más vulnerable y con una capacidad de respuesta menor.

En materia social, existen altos índices de inseguridad y violencia que afectan el tejido social. La mayoría de la economía del barrio es informal y los modos de subsistencia de la población dependen de actividades siempre inciertas. La infraestructura vial está muy rezagada con buena parte de las carreteras sin pavimentar y dañadas por las escorrentías. El sistema de drenaje, la red de canales y el sistema de alcantarillado no regulan eficientemente las crecientes y aguas de lluvias. Las viviendas son rudimentarias (en muchos casos de madera) y son los testigos vivos de las técnicas básicas de adaptación implementadas por la gente, quienes hacen muros de escombros o elevan la entrada del hogar para remediar temporalmente las lluvias y olas de la Ciénaga.

De acuerdo a las proyecciones climáticas esta tendencia crecerá, haciendo de la zona una de las más críticas de la ciudad, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades  y de los habitantes del barrio.

Los más vulnerables también se adaptan

La vida diaria de los habitantes del barrio Boston nos enseña que también existen bases interesantes para trabajar la adaptación. Si bien esas poblaciones no tienen muchos recursos (físicos y económicos) para protegerse de las consecuencias climáticas, sus vidas están regidas por técnicas de adaptación permanentes. Ellos viven con el riesgo y responden al riesgo. Caminar por las calles del barrio permite entender la forma en que estas poblaciones responden por sus propios medios. Elevan sus hogares, construyen mini diques, o taludes, y se organizan para limpiar la basura que obstruye los canales. Un habitante de la zona nos cuenta cómo él intenta proteger su casa de las lluvias e inundaciones elevando cada temporada un poco el umbral de su casa. Otro nos explica cómo rellenó la parte trasera de su casa para evitar que el canal inunde su comedor.

Esta visita nos muestra que existen técnicas de adaptación en comunidades vulnerables, pero nada de orden estructural, sistematizado, organizado y coordinado. En consecuencia, un evento climático extremo podría tener efectos desastrosos en esta población.

Cambio de rumbo: de la vulnerabilidad a la resiliencia

Esta situación requiere un salto rápido hacia el desarrollo y la implementación de medidas y soluciones prácticas de adaptación que permitan aumentar la resiliencia de las poblaciones vulnerables, quienes no están dispuestas a dejar su hogar por razones de tejido social, identidad y sentido de pertenencia.

En este sentido, el anuncio del Alcalde de Cartagena, Dionisio Vélez, de que el barrio Boston será el primer barrio adaptado al cambio climático en el país, es una decisión política significativa para la ciudad de Cartagena. Cambia la mirada que se le da al tema de pobreza y cambio climático y ratifica la necesidad de una intervención urbanística de envergadura en una zona deprimida y vulnerable. Se convierte en un tema de la agenda pública con una visión de preparación a largo plazo en pro del mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes. Es también una decisión de peso dado que permitirá materializar a través de su implementación, una de las cinco líneas de acciones prioritarias del Plan de Adaptación al Cambio Climático para Cartagena de Indias apoyado por CDKN.

Este ejercicio piloto y pionero en el país busca crear un modelo de barrio más resiliente ante los eventos climáticos que se van a intensificar, creando un diseño y realizando intervenciones con una perspectiva de durabilidad, largo plazo e integralidad. Lograr mayor resiliencia implica considerar una gran diversidad de factores con los cuales el factor climático interactúa: el tipo de vivienda, las vías, los canales, el alcantarillado, el drenaje, el transporte, las oportunidades económicas para los habitantes, entre otros. Implica también mirar la creación de sentido de pertenencia en la población y pensar estrategias de aprovechamiento económico por la población para que la adaptación se vuelva una fuente de mejoramiento económico.

La unión de esfuerzos entre actores públicos, privados y financieros será clave para materializar soluciones e intervenciones con impacto de largo plazo en la gente vulnerable y demostrar que el desarrollo compatible con el clima puede impactar tanto a los tomadores de decisión como a los más despojados.

*Ver artículo EL UNIVERSAL (8 de Febrero): “Barrio Boston se blindará para el cambio climático” http://www.eluniversal.com.co/cartagena/barrio-boston-se-blindara-para-el-cambio-climatico-150950

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