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OPINIÓN: El colapso del triángulo energía-agua-alimentación en Asia

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“Los desafíos, relacionados entre sí, no podrán ser resueltos con cambios meramente superficiales.”

Kofi Annan, en su reciente intervención en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (DSDS) de este año en Nueva Delhi, resumió los tres días de conversaciones con delegados de todo el mundo en esta sola frase “Conseguir seguridad de la energía, agua y alimentaria para todos”.

Los expositores citaron hechos y cifras sobre la seguridad de la energía, el agua y la alimentación mostrando un panorama desolador donde el 60% de las personas que padecen hambre en el mundo vive en Asia. En la India, el 17.5% de la población no tiene seguridad alimentaria, en Sri Lanka es el 24% y en Tajikistan, más del 30%. En 2012, el consumo total de energía aumentó en un 3% en Asia, el doble del promedio mundial. Y, para el 2050, mil millones de personas podrían vivir en áreas urbanas donde escasee el agua.

Políticos, académicos y profesionales asistentes a la DSDS enfatizaron repetidamente que las crisis que enfrentan estos tres sectores, energía, agua y alimentación, están altamente interconectadas.

En Asia, entre el 60% al 90% del suministro anual de agua dulce de un país se destina directamente a la agricultura. 7% del consumo mundial de energía es para el suministro de agua. Y, la producción de energía, aún aquéllas con mayor índice de eficiencia, consume una cantidad de agua increíblemente alta.

A pesar que las interrelaciones entre cada sector son bien conocidas, se continúa trabajando con cada uno de los sectores de forma separada. Este enfoque sectorial conlleva, naturalmente, a un conflicto entre ellos, tales como cuánta agua debe ser “desviada” para la producción alimentaria en comparación con el suministro de agua potable. Las políticas que pretenden impulsar la producción y la eficiencia en solo un sector corren el riesgo de no ser efectivas, se pueden perder oportunidades para la generación de mayores beneficios e incluso pueden producir consecuencias no deseadas.

El cambio climático está empeorando estos conflictos y seguirá haciéndolo. Los patrones erráticos de las precipitaciones pluviales están agudizando la escasez de los recursos hídricos. Los actuales métodos de producción agrícola han demostrado ser ineficientes frente a las cada vez más altas temperaturas. Y a la larga, el mundo tendrá que abandonar las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles.

Estos retos son bien conocidos. Sin embargo, los vínculos entre la energía, el agua y la alimentación parecen no ser responsabilidad de nadie. Los ministerios sectoriales lidian sólo con sus respectivos ámbitos. Los donantes tienden a organizar su trabajo, y a apoyar la investigación y la asistencia técnica, de un sector en particular. Incluso los profesionales y las partes interesadas que trabajan en la promoción de un enfoque trans-sectorial se quejan de verse obligados a trabajar con el ministerio de un sector en particular, lo que reduce automáticamente el alcance de su intervención.

El Dr. Srivastava de TERI durante una sesión de la DSDS planteó la siguiente pregunta, “Ya que no hay ninguna agencia o institución que maneje los temas de los ‘vínculos’, ¿cómo lidiamos con ellos?” A pesar del impresionante despliegue de expertos y líderes mundiales en la conferencia, esta pregunta clave quedó prácticamente sin respuesta.

CDKN está apoyando la investigación y la asistencia técnica alrededor del mundo que esperamos darán algunas ideas sobre cómo superar las barreras institucionales y políticas para enfrentar los problemas integrados de una manera global.

Existe una iniciativa de este tipo en Madurai, una ciudad de dimensión intermedia en la India, donde CDKN está apoyando a un equipo de Atkins e IIHS en su trabajo con la administración municipal para superar su enfoque sectorial tradicional para el desarrollo urbano y para elaborar un plan de acción que enfrente un conjunto integrado de riesgos actuales y futuros para todas las relaciones entre la energía, el agua y la alimentación dentro del contexto de un clima cambiante. Este proyecto ha aportado algunas ideas importantes para este debate y, crucialmente, algunas soluciones útiles para las políticas y la práctica:

–     Las sinergias entre sectores son más fáciles de lograr desde el nivel local. Las comunidades vulnerables, más que nadie, entienden de las interconexiones entre agua, alimentación y agricultura, ya que a diario tienen que decidir a cuál priorizar. Por lo tanto, para incrementar la eficiencia entre los sectores la aplicación de soluciones debería dirigirse desde las bases. El desarrollo y uso de técnicas nuevas propuestas a nivel local y el aumento del número de clientes a los que éstas pueden servir, tales como los sistemas de riego por goteo energéticamente eficientes, proporcionarán muchas de las ventajas necesarias para las tres partes.

–     Se requiere de nuevas formas de diálogo para superar las barreras institucionales entre sectores. Cuando un departamento sectorial está tratando de obtener aportes de otro departamento, lo usual es convocar a una ‘consulta’. Esta se celebra en sus oficinas, la preside un alto funcionario de la misma y el programa se establece de acuerdo a sus prioridades. Por lo tanto, el nivel de apertura del debate es limitado. En Madurai se está evaluando un nuevo método: ‘Caminatas por el Agua,’ que consiste en que las partes interesadas y los funcionarios de sectores transversales salgan juntos a caminar para visitar a las comunidades vulnerables a lo largo de los márgenes del río con el fin de ayudarles a entender los desafíos interconectados que enfrentan. Esta práctica ha demostrado ser extremadamente eficaz en facilitar ideas fuera de lo establecido, y está siendo aplicada por otros fuera del proyecto.

–     La jerarquía (a veces) puede servir. En países como la India, el sistema burocrático y político es altamente jerárquico y vertical. En la mayoría de instancias, esto funciona en contra de los enfoques innovadores y holísticos para enfrentar los “problemas de los nexos”. Sin embargo, si el funcionario o político de más alta jerarquía emite una directiva vertical para la toma conjunta de decisiones o acciones entre departamentos, entonces las cosas suelen funcionar. Esto compensa la falta de una agencia encargada de lidiar con las interrelaciones en todos los sectores.

En Madurai estamos aplicando estas y otras estrategias para tomar medidas que conserven lo que queremos afianzar y fortalecer en dicha ciudad de cara a un sistema de riesgos, actuales y futuros, del clima y desarrollo. A medida que el proyecto avance, realizaremos una reflexión más a fondo sobre lo que hemos aprendido y cómo otros pueden replicar algunas de estas innovaciones institucionales.

Para mayor información, póngase en contacto con  Elizabeth.gogoi@cdkn.org

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