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OPINIÓN: ¿Cómo podemos crecer más, de forma sostenida, y pagar por ello? El financiamiento de la intensificación agrícola

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Sam Bickersteth, Director Ejecutivo de CDKN, reflexiona sobre el reto de cultivar más alimentos nutritivos con el menor impacto ambiental posible y establecer los canales institucionales para financiarlo.

Esta semana, se reúnen líderes del sector público y privado para la Cumbre de The Economist Alimentar al Mundo en 2014 – Soluciones Sostenibles para una Crisis Global.” A propósito, vale la pena recordar que, el año pasado, los precios de los cereales excedieron el nivel alcanzado durante el pico mundial del precio de los alimentos en 2008. ¿Cuáles son las repercusiones que tienen los precios elevados de los alimentos en la población pobre?, ¿Cómo enfrenta el mundo el triple reto de combatir el hambre y la desnutrición, ofreciendo alimentos accesibles y minimizando el costo ambiental de nuestros sistemas alimentarios?, ¿Es que la intensificación sostenible de la agricultura puede ser la respuesta? Y, si así fuera ¿cómo sería y de qué manera podría financiarse?

No es necesario repetir algunos de los alarmantes hechos sobre los alimentos y la agricultura  bien presentados en la Infografía de los Grandes Hechos (Big Facts Infographics) del programa de Cambio Climático en la Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS). Pero con casi mil millones de personas que padecen hambre en el mundo, y la producción mundial de alimentos bajo la amenaza del cambio climático, está claro que hay mucho por hacer. En los países en desarrollo, en donde la agricultura todavía tiene un rol fundamental para la economía y medios de sustento de los más pobres, la vulnerabilidad ante los extremos climáticos y los desastres relacionados con el clima es particularmente grave.

Agricultura intensificada y sostenible: una verdadera alternativa

Para alimentar a un planeta de 9 mil millones de habitantes en el año 2050, necesitaremos producir más alimentos con menos impacto ambiental. La intensificación sostenible de la agricultura está buscando conseguirlo a través de un uso más eficiente de insumos, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la agricultura y conservando el capital natural, al mismo tiempo que la mejora de los medios de sustento y la producción de alimentos más nutritivos. Las prácticas agrícolas deben no sólo abastecer a miles de millones más de personas, minimizando el capital natural consumido, sino que también deben hacerse más resilientes a los efectos ya existentes –y los futuros- producidos por los fenómenos extremos del clima y el cambio climático.

Los países en desarrollo, acertadamente, se han enfocado primero en la adaptación al cambio climático. Un beneficio adicional de la administración agrícola mejorada puede ser el de recortar o evitar los gases de efecto invernadero, lo que podría incrementar el acceso de los países en desarrollo al financiamiento y a la tecnología climática.  Alternativas de bajas emisiones que no comprometen los objetivos de desarrollo y seguridad alimentaria son posibles. Entre ellas están la gestión mejorada de pastizales, la agro-forestación, la intensificación de la ganadería o el drenaje de los arrozales.  Ya está en la agenda: los países en desarrollo están preparando unas 60 Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMAs) en el campo de la agricultura para su registro en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, con la esperanza de atraer financiamiento.

La creación de incentivos financieros para una agricultura “climáticamente inteligente”

La transformación del sector agrícola para integrar la resiliencia al clima y un ambicioso plan de reducción de emisiones a gran escala generará ganadores y perdedores. Por ello, es crucial que los incentivos para el cambio se otorguen a través del acceso al financiamiento. Dicho financiamiento puede apoyar a nuevas acciones y beneficios colaterales. Esto es, exactamente lo que hace una prueba de sistemas agro-forestales, apoyada por CDKN, en Zambia. Se emprendió una investigación para probar la disposición de los agricultores a adoptar la Faidherbia albida (una especie agroforestal que es efectiva para la captura de carbono) si se les ofrecía subsidios para cubrir los costes de mano de obra necesaria para la implantación de los árboles. Un resultado es que los pagos eran particularmente decisivos para alentar la aceptación de los agricultores más pobres y vulnerables. La prueba controlada aleatoria (RTC, por sus siglas en inglés) demostró que, en ausencia de estas formas de incentivo, los agricultores no estarían dispuestos a invertir su tiempo y dinero en nuevas tecnologías.

Otras soluciones basadas en incentivos, como los Pagos por Servicios Medioambientales/Ecosistémicos (PES, por sus siglas en inglés) tienen un papel cada vez más importante en el rendimiento de beneficios medioambientales y de sustento para los pequeños agricultores. Ha surgido durante la práctica de los Acuerdos Recíprocos por Agua, ARAs en varios países latinoamericanos, una variante de los PES. Los ARAs son contratos entre los miembros de las cooperativas del agua y los propietarios de tierras los cuales son diseñados y administrados localmente en las zonas prioritarias de la cuenca. Los propietarios de tierras firman contratos que los obligan a cumplir estrictas reglas de gestión de la tierra: deben conservar el bosque, evitar las prácticas ganaderas contaminantes y mejorar la biodiversidad y el carbono forestal de sus tierras. A cambio, ellos reciben una compensación en especie que estimula sus ingresos y las perspectivas de sus medios de sustento. Esto también permite a las comunidades migrar de una agricultura anual altamente dependiente del agua hacia una agricultura perenne más sostenible y diversificada, que da lugar a una agricultura “climáticamente inteligente” y a ecosistemas y poblaciones más resilientes. RARE, aliado de CDKN, ha recogido lecciones de los ARAs y otros esquemas relacionados con los Pagos por Servicios de Cuencas Hidrológicas.

Estos ejemplos demuestran que el acceso individual al financiamiento es esencial para apoyar un cambio hacia la intensificación sostenible de la agricultura. Sin embargo, el financiamiento para la mitigación, la adaptación y la seguridad alimentaria para el cambio climático tiende a ser canalizado por diferentes vertientes: pocas agencias financieras se fijan en cómo se pueden lograr ‘ventajas para las tres partes’ a través de estas tres áreas de una manera integral. Además, la mayor parte del financiamiento para el clima ha estado dirigida a actividades de mitigación del clima como la energía renovable, con poca inversión en los beneficios colaterales de reducción de emisiones y mayor resiliencia en la agricultura.

Instituciones para el financiamiento de la agricultura “climáticamente inteligente”

En vista de esta brecha, existe la necesidad de una nueva estructura institucional que aproveche las sinergias entre desarrollo resiliente al clima y un nivel bajo en emisiones de carbono en la agricultura y las inversiones en la seguridad alimentaria. CDKN ha apoyado la investigación de mecanismos de financiamiento para la agricultura basándose en análisis realizados en Bangladesh, Honduras y Kenia. Los aliados de CDKN, Perspectives y Germanwatch, proponen el establecimiento de instituciones guardianas para canalizar el financiamiento hacia la agricultura y la seguridad alimentaria de una forma más integrada. Estas instituciones “guardianes” podrían garantizar que el descubrimiento y la aplicación del potencial común de mitigación y adaptación de los proyectos agrícolas fueron determinados a nivel nacional. Las instituciones nacionales de ese tipo también estarían mejor sintonizadas con las diversas clases de agricultura del pais que incluyen a los pequeños agricultores.

Grandes empresas multinacionales están empezando a involucrarse en esta agenda – por ejemplo algunas del Foro de Bienes de Consumo (Consumer Goods Forum), sabiendo que el 75% de la deforestación es ocasionado por la expansión agrícola, han prometido contar con cadenas de abastecimiento libres de deforestación para el año 2020.  Ya están empezando a ver a la agricultura sostenible (incluyendo la agricultura intensificada) como una herramienta clave para poder cumplirlo. La nueva ventana de financiamiento Fondo de Bio-Carbono del Banco Mundial (con $280m en nuevos fondos comprometidos en la COP de Varsovia) está diseñada para permitir a las empresas privadas reducir el riesgo e invertir en actividades que capturen o conserven las emisiones de carbono en los sistemas forestales y agrícolas.

De manera que mientras que las discusiones en torno al potencial de la agricultura para reducir las emisiones y generar resiliencia han avanzado lentamente en las negociaciones de la CMNUCC, han surgido alianzas y proyectos a nivel internacional y nacional que están aprovechando la oportunidad de financiar la intensificación sostenible de la agricultura. Se ha propuesto una Alianza Mundial de Donantes para la Agricultura Inteligente lo que es un gran paso adelante para aportar la financiación necesaria. También el Fondo Verde Climático puede estar en la posición de ser un catalizador para los miles de millones que hacen falta.

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