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DESTACADO: Pagos por servicios en cuencas hidrográficas – Factor impulsor de un desarrollo compatible con el clima

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En Bolivia, el esquema, apoyado por CKN, para compensar a los habitantes del altiplano por prácticas de gestión responsable están recogiendo los primeros frutos.  Mairi Dupar de CDKN conversa con Fundación Natura Bolivia para averiguar más a fondo sobre este tema.

La deforestación en la cabecera de cuenca en Bolivia ha provocado un cúmulo de problemas ambientales – que van desde la erosión del suelo a la disminución de la calidad del agua; esto sin mencionar las emisiones de gases de efecto invernadero por la tala de bosques llevada a cabo más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos.

Un proyecto de Rare Conservation y la Fundación Natura Bolivia, apoyados por CDKN, ha ayudado a los propietarios de tierras de las partes altas de la cuenca a que reciban un pago por la protección de los bosques. Aunque  su labor como administradores ambientales está teniendo un impacto positivo en el clima mundial, estos propietarios son compensados directamente por los residentes de la parte baja de la cuenca – porque sus prácticas ecológicamente sanas también han localizado beneficios: están llevando a una mejora de la calidad del agua río abajo.

Los compromisos, estipulados en los Acuerdos Recíprocos por el Agua, conocidos como ARA, han experimentado un rápido desarrollo en el departamento de Santa Cruz, Bolivia, dónde el estrés hídrico va en aumento.  Los ARA son convenios privados entre los miembros de las cooperativas de agua y los propietarios de tierras en áreas prioritarias de la cuenca. Los propietarios firman convenios que los compromete a normas rigurosas de gestión de la tierra: tendrán que proteger las áreas de sus bosques; adoptar prácticas pecuarias que eviten la contaminación y mejoren la biodiversidad y el carbono forestal de sus tierras, y a cambio ellos son compensados con beneficios o incentivos que mejoraran sus ingresos y medios de vida.

Niguel Asquith, de la Fundación Natura Bolivia, explica la forma en la que funciona este esquema en la Municipalidad de Los Negros: “Los donantes contribuyen a un fondo local de agua y cada US$20 de esta contribución es correspondida a nivel local con US$30, lo que compra una colmena para compensar los servicios de conservación de 2 hectáreas de bosques (que permite la subsistencia del agua por 5 años).  El ingreso por hectárea de miel proveniente de bosques conservados es de US$5 al año, entonces, el propietario en cinco años no sólo habrá utilizado los US$20 del fondo recaudado para la conservación de 2 hectáreas de bosques sino que también habrá vendido un equivalente de US$50 de miel,” señaló.

A pesar de que será necesario realizar una mayor investigación científica para poder establecer la interacción precisa entre la conservación de bosques y los beneficios del agua en cuencas de gran escala, la correlación positiva entre la protección de bosques y los servicios hidrológicos son bien conocidas, añadió el señor Asquith, y el esquema ARA es una inversión en la que “no hay nada que lamentar” para las cooperativas del agua involucradas.

La estructura jurídica de la iniciativa es sencilla.  Se crea un contrato tripartito entre el proveedor de agua, el municipio en cuestión y la organización no gubernamental local Fundación Natura Bolivia.  El proveedor de aguas abajo abre una cuenta bancaria separada dentro la cual los ingresos provenientes de la nueva tarifa de servicios ambientales son canalizados.  El gobierno local adquiere colmenas, semillas de árboles frutales, tubería de irrigación u otras herramientas de desarrollo, que serían entregadas en compensación por el servicio de conservación de la cabecera de la cuenca.  La Fundación Natura Bolivia brinda apoyo técnico para lograr la aplicación del régimen y su funcionamiento.

Desde que se desarrolló el primer ARA boliviano en Los Negros, se han unido al movimiento más de 30 gobiernos municipales y cooperativas de agua a lo largo de los Andes, y más de 40,000 residentes de las partes bajas vienen compensando a 2,000 familias de las partes altas por proteger 70,000 hectáreas de Fábricas de Agua forestales.  Durante los dos últimos años, los esfuerzos de conservación de los propietarios han sido compensados por un valor de más de US$350,000 del fondo de los donantes y a nivel local con materiales como alambrado de puas, cemento, semillas de árboles frutales como manzana y ciruelas, cajas para abejas, equipos para la apicultura, tubería de plástico, tanques de agua y materiales para el techado.  Por consiguiente, los esquemas de los ARA están desbloqueando recursos vitales para los agricultores de las partes altas que de otro modo hubiesen sido crecientemente marginados por su falta de capital.

Si estos esquemas son propiedad de instituciones locales entonces fomentarán un desarrollo más sostenible.  “El modelo de los ARA no se centra en pagar el costo de la oportunidad de conservación, el cual podría ser muy caro, sino en cambiar las normas sociales”, manifestó María Teresa Vargas de la Fundación Natura Bolivia. “Las nuevas percepciones sobre el valor de los bosques para la sociedad pueden convencer a los propietarios de las zonas aguas arriba a adoptar la conservación a cambio de proyectos que podrían no coincidir el costo de oportunidad total, pero sí les brinda medios de vida alternativos”.

Manténgase al día con las noticias sobre este proyecto apoyado por CDKN aquí.

Imagen cortesía de SPDA.

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