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ARTÍCULO: Invirtiendo en MAPS

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La implementación de estrategias de desarrollo con bajas emisiones requerirá que los gobiernos de muchos de los países en desarrollo piensen de forma más estratégica sobre la manera en que los cambios serán financiados. Carolyn Fry, de CDKN, entrevista a Amal-Lee Amin de E3G, quien está asesorando a los gobiernos latinoamericanos sobre las posibilidades de financiamiento.

Varios de los países en vías de desarrollo están  explorando procedimientos hacia una transición para conseguir economías resilientes al clima y eficientes en el uso de carbono. Sin embargo, relativamente pocos de ellos están dándole una reflexión más profunda a cómo establecer las estructuras financieras necesarias para conseguir los cambios deseados. La adopción de un enfoque estratégico puede resultar beneficiosa para identificar e implementar una ruta de financiamiento para cada país, puesto que puede garantizar que se utilice el financiamiento público de la manera más efectiva para movilizar la inversión del sector privado. Además, proporciona una vía a través de la cual las fuentes internacionales de financiación para el clima pueden ser canalizadas.

Este año CDKN financió el estudio preliminar realizado por la organización sin fines de lucro E3G para investigar cómo Chile, Perú y Colombia están pensando financiar su Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones (LEDS). El propósito fue ver en qué fase de la planificación de LEDS se encontraba cada país; investigar cómo piensan financiar sus prioridades de LEDS; comprometer a los “campeones” locales quienes ayudarían a promover el concepto de una estrategia de financiamiento nacional; e identificar los pasos para lograr que estas estrategias sean fructíferas.

Amal-Lee Amin, Directora Asociada de E3G señala que “El concepto se formuló durante el debate de la Alianza Global LEDS llevada a cabo el año pasado. Estamos hablando de la fase en que se hallaban los planes de reducción de emisiones de Chile, Perú y Colombia, y es cuando se hizo obvio que acaban apenas de iniciar los esfuerzos encaminados a considerar la financiación. Es probable que sea necesario que los gobiernos adopten un enfoque personalizado de financiamiento para hacer frente al cambio climático, que se basaría en la situación de cada país, sus  marcos y capacidades institucionales, y el nivel de madurez de los sectores privados y mercados financieros.  Simultáneamente, como era predecible, surgieron problemas comunes que ofrecieron a los países la oportunidad para compartir las enseñanzas sobre la forma de enfrentar el tema de financiamiento.”

Chile, Perú y Colombia han adoptado la estrategia de Planes de Acciones de Mitigación y Escenarios (MAPS) para desarrollar una Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones (LEDS). Este enfoque se construye en torno a una determinada interacción entre la investigación y los procesos que respondan mejor a las necesidades de las partes interesadas. Chile ha llamado a su proceso MAPS Chile; Perú lo ha llamado Planificación ante el Cambio Climático (Plan CC); y el proceso MAPS de Colombia es conocido como Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC). Los resultados obtenidos del diagnóstico de E3G muestran que cada país adoptó una perspectiva única sobre cómo financiar su estrategia MAPS.

Chile centró sus esfuerzos en movilizar al sector privado. Para ello ha puesto en marcha una oficina exclusiva en el Ministerio de Economía y Finanzas y ha comenzado a asignar sus propios recursos para determinar los costos de la ejecución de actividades para este mecanismo. Colombia ha desarrollado medidas institucionales sólidas dentro del gobierno.  En este caso, el comité nacional de cambio climático es presidido por el mismo Ministro de Planificación quien estableció, como eminente primer paso, un comité de finanzas.  Ahora, los esfuerzos se orientan a desarrollar planes enfocados a sectores que puedan ser financiados y brinden una base para comprometer al sector privado.

Perú aún se encuentra en la fase de análisis técnico de su proceso de MAPS y continúa desarrollando su capacidad institucional.  Sin embargo, el Ministro de Economía actúa en áreas claves y mantiene conversaciones con el sector privado desde un inicio.  Los tres países están investigando la mejor manera de comprometer a los bancos nacionales de desarrollo. Esto podría incluir los fondos verdes, con lo que los recursos internacionales podrían ser canalizados.  Las prioridades de LEDS para llevar a cabo en las próximas dos décadas incluyen: movilizar la inversión de US$10 trillones adicionales en energía que busca limitar el alza de la temperatura global a 2° C; cambiar la inversión de US$26 trillones en el uso de combustibles fósiles con alto contenido de carbono por aquellos de bajo contenido de carbono; invertir US$145 trillones en infraestructuras bajas en carbono, que utiliza los recursos de manera racional y son resilientes a las variaciones del clima; y duplicar la tasa de difusión de tecnología a escala mundial.

La Dra. Amin piensa que países como Chile, Perú y Colombia pueden liderar el camino a través de la determinación de las vías nacionales de financiación que puedan producir ese cambio de paradigma de desarrollo. “Las medidas inmediatas y a corto plazo basadas en lo que los países ya lograron, podrían involucrar el uso del financiamiento internacional disponible para Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMAs) o de la financiación procedente del Fondo Verde para el Clima del próximo año,” añade.  “Esta financiación podría emplearse para experimentar y demostrar la factibilidad de la inversión transformacional, de tal modo que éstas puedan ser ampliadas en el futuro a través de los procesos presupuestarios a escala nacional.”

“Las naciones, en el mediano plazo, necesitarán integrar las prioridades de desarrollo bajo en carbono a los planes de inversión del sector. Ya Chile ha comenzado a hacer esto dentro del sector de energías, y Colombia se halla en el proceso del diseño de los planes sectoriales que pueden ser financiados.  Los gobiernos tendrían que estudiar la mejor manera de asignar el presupuesto nacional para implementar las estrategias MAPS, y cómo la financiación internacional podría catalizar los recursos adicionales para ir más allá de lo que podría alcanzarse de otro modo.  Las metas de financiamiento de más largo plazo deberían ser movilizar el capital de los inversionistas institucionales a inversiones resilientes y de baja emisión de carbono.”

Los ‘campeones’ de los tres países han sido identificados por el equipo de estudio preliminar del proyecto, que espera que promuevan el concepto de una estrategia nacional de financiación ya que reconocen la importancia que tiene conseguir que el proceso sea liderado por los ministros de economía y finanzas, al mismo tiempo que asegura la colaboración de los ministerios de ambiente y del sector público en la determinación de las oportunidades de financiamiento y necesidades presupuestarias.

“Estos campeones comprenden la necesidad de una visión liderada por el gobierno sobre qué medidas de adaptación y mitigación son las adecuadas para el contexto de su país en particular y la importancia que juega un papel de liderazgo para determinar las vías de financiamiento,” afirma la Dra. Amin. “Dado que las implicancias en los presupuestos nacionales son determinadas por los gobiernos, podrán planificar mejor con antelación y determinar el mejor empleo de la financiación internacional para el clima.  Podrán asegurarse de no subvencionar un sector en demasía, al punto que el sector privado no pueda ya participar, y que prioricen los escasos recursos públicos disponibles para aquellos sectores dónde existe una necesidad muy real.”

Un hecho principal del proyecto es que no existe una fórmula única o una posición predeterminada porque cada país necesita un plan para financiar sus objetivos para el clima que sea diseñado especialmente a su medida. E3G ha publicado un informe sobre la vía nacional de financiación working paper on National Financing Pathways, donde se expone los resultados del diagnóstico.  El informe detallado será publicado a principios del próximo año.  “Al final del proyecto de estudio preliminar o alcance, habremos delineado cada uno de los mecanismos institucionales de cada país y determinado las fuentes de financiamiento para inversiones relacionadas al clima,” señala la Dra. Amin. “Esperamos que las siguientes fases se centren en diseñar las medidas de financiamiento y política específica que puedan incrementar al máximo los recursos del sector privado y público.  Esto proporcionara enseñanzas valiosas sobre la manera de aumentar el efecto catalítico del financiamiento climático internacional, inclusive el rol del Fondo Verde para el Clima.”

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