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DESTACADO: Una mirada a la Amazonía a través del lente de la seguridad climática

Publicado también en Inglés

escrito por: Martin Ross

El cambio climático ha estado en la agenda de las Naciones Unidas desde principios de la década de los 70. El tema ha ido ganando visibilidad tras la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Cumbre de la Tierra en Río) en 1992 y la declaración del Protocolo de Kyoto en 1997. Hasta entonces, no se había reconocido el elemento de la seguridad en relación con el cambio climático.

La crisis alimentaria en África en 2005, principalmente asociada con el calentamiento global, convenció a los funcionarios de las Naciones Unidas del área de cambio climático de incluir el término “amenaza a la seguridad” en el debate acerca del cambio climático. El informe del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon “El cambio climático y sus posibles repercusiones para la seguridad” (2009) identificó cuatro canales por los cuales el cambio climático podría afectar a la seguridad: 1) amenazas al bienestar humano; 2) amenazas al desarrollo económico; 3) amenazas derivadas de una respuesta no coordinada y 4) amenazas para la cooperación internacional en materia de manejo de los recursos compartidos.

América del Sur no se puede comparar, por ejemplo, con el Medio Oriente como una zona de alto riesgo de conflicto. Sin embargo, el continente rebosa de recursos naturales y abastece a muchos países con carne de res, soya, caña de azúcar y café, entre otros productos. El cambio climático planteará una amenaza para la agricultura tradicional, que podría dar pie a tensiones internacionales e intraregionales.

El término popular “la maldición de los recursos” (la paradoja de la abundancia) generalmente se relaciona con los países petroleros en África. Sin embargo, si las tendencias siguen su curso, lo mismo podría ocurrir en la Amazonia y podría afectar el desempeño estatal y económico, aumentando de este modo los prospectos de conflicto entre los países, las regiones o incluso las comunidades. El Ministerio de Defensa de Brasil ha propuesto incrementar su presencia militar en la Amazonia para “proteger a sus recursos naturales” de intereses externos.

La selva tropical de la Amazonia regula gran parte del clima de América del Sur y forma parte esencial del ciclo hidrológico del continente. Una reducción en las precipitaciones y mayores temperaturas amenazan con romper este equilibrio natural, afectando a su vez las temporadas de cultivo y la producción de alimentos. El resultado, muy probablemente, sería un acceso reducido a los bienes y servicios ambientales que cubren las necesidades básicas humanas, como la alimentación, el agua, la energía y la salud. Con una buena gestión, estas mismas fuerzas podrían llevar a los países a una mayor cooperación regional.

Con este fin, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y el Programa Global Canopy (GCP) han unido esfuerzos en la Agenda de Seguridad de la Amazonia. El propósito es involucrar a los formuladores de políticas regionales en el diálogo sobre el cambio climático como una amenaza para el desarrollo sostenible y la paz. Con financiación de la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN, por sus siglas en inglés), el objetivo general es fortalecer la cooperación regional, que contribuiría a mantener y manejar los recursos naturales de la región.

Mediante la evaluación de los riesgos para la seguridad relacionados con la alimentación, el agua, la energía y la salud, y brindando recomendaciones a las plataformas regionales existentes de políticas a nivel ministerial (como OTCA, CAN, Mercosur), el proyecto busca convertir las amenazas previstas en un “multiplicador de oportunidades”. La zona del proyecto incluye a la Amazonia andina de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil.

La Agenda de Seguridad de la Amazonia ilustra cómo la alimentación, el agua, la energía y la seguridad de la salud se encuentran interconectadas y de qué maneras el cambio climático las puede afectar. Debido a esta interdependencia, las respuestas en materia de políticas deben estar coordinadas en todos los países y sectores de la seguridad.

El cambio climático a través del lente de la seguridad nos muestra que los formuladores de políticas pueden ir más allá de la dimensión ambiental a la socio-política, transformando así un multiplicador de amenazas en un multiplicador de oportunidades.

Artículo publicado originalmente en CIAT Blogs
Créditos de imagen:  Neil Palmer (CIAT)

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