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DESTACADO: Agricultura colombiana vulnerable – ¿”punto de inflexión en la producción de café” será pronto una realidad?

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escrito por Martin Ross

Es indiscutible que la agricultura colombiana juega un papel crucial en la economía de los países de Sudamérica (representa 10-14% del PBI). 3.7 de 47 millones de colombianos dependen de la agricultura como una forma de ingresos, sin embargo, cada vez son más vulnerables al cambio climático y a la variabilidad climática. De acuerdo al IPCC, la vulnerabilidad al cambio climático es el grado en que sistemas geofísicos, biológicos y socio-económicos son susceptibles e incapaces de hacer frente a los impactos de dicho fenómeno. En el caso de la agricultura colombiana, significa que con el avance del cambio climático, los agricultores colombianos, y particularmente los pequeños productores, lucharán contra el cambio en los patrones de precipitación, condiciones climáticas extremas y mayores riesgos de incendios, inundaciones y plagas. A su vez, esto conlleva dramáticas consecuencias para la seguridad alimentaria. Por lo tanto, es necesario que se tomen las medidas apropiadas a nivel político, público y privado con el fin de contar con adecuadas estrategias de adaptación.

El proyecto AVA (Agricultura, Vulnerabilidad y Adaptación) en la cuenca alta del río Cauca en Colombia, es financiado por la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN) y dirigido por la Universidad de Cauca (UNICAUCA), el Centro Internacional para Agricultura Tropical (CIAT), el Centro Colombiano de Investigaciones de Café (CENICAFE) y la Universidad de Caldas (UNICALDAS). Esta iniciativa analiza la vulnerabilidad de diversas cadenas de valor y comunidades en dicha zona geográfica, con el fin de identificar a los actores y productos agrícolas que están siendo más afectados por el cambio climático y la variabilidad climática. Se centra en la parte alta de la cuenca del río Cauca y abarca cinco departamentos (nombrados de sur a norte): Cauca, Valle del Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas, que juntas suman 9 millones de habitantes (20% de la población nacional). Dicha región es muy conocida por el cultivo de café y caña de azúcar, así como frutas tropicales, plantaciones, árboles de bosque y agricultura tradicional (maíz, mandioca, papa, frijoles y pasto). El proyecto AVA propone un modelo de evaluación de vulnerabilidad de cuatro dimensiones, donde son considerados indicadores biofísicos, político-institucionales, productivo-económicos y socioculturales. La iniciativa se inició en octubre de 2011 y tiene una duración aproximada de 15 meses.

Colombia es el cuarto productor de café en el mundo y el segundo exportador de café Arábica. La cuenca alta del río Cauca es una parte estratégicamente importante de la zona cafetalera de Colombia, produciendo el 45% del total de café. Al poseer las condiciones ideales para el cultivo de café sensible al clima, como la correcta combinación de temperatura, lluvias y períodos secos, los productores locales tendrán que adaptarse a diferentes patrones de tiempo y clima en un futuro no muy distante. Productores ya enfrentan retos como la disminución de la producción debido al aumento de las temperaturas y lluvias más intensas e impredecibles, en parte debido al calentamiento global. El promedio de temperaturas en las regiones cafetaleras de Colombia se han incrementado en cerca de un grado en 30 años y, en algunas áreas montañosas el incremento es el doble, de acuerdo a CENICAFE, el Centro Nacional de Investigación de Café. Las lluvias en estas áreas fueron más de 25% por encima del promedio en los últimos 25 años. Con temperaturas elevadas, el brote de plantas se truncan o sus frutos maduran demasiado pronto como para lograr una alta calidad. El calor también trae consigo plagas, como la roya, un hongo que no podría sobrevivir en el clima fresco de antes, pero sí en el nuevo. Las intensas lluvias dañan las frágiles plantas Arábica, y los períodos de sequía que permiten a la planta florecer y producir granos ocurren con menos frecuencia. Por ello, aun medio grado puede hacer una gran diferencia para el café, afectando el crecimiento y el aumento de plagas y enfermedades, de acuerdo a Néstor Riaño, experto en eco-fisiología de CENICAFE.

Otro problema asociado al cultivo de café es que se trata de inversiones a largo plazo, ya que toma por lo menos 3 años para empezar a producir, y un ciclo de cultivo que los agricultores esperan que dure más de 15 años. Eso, sumado al conflicto armado hace que la reubicación sea una opción poco realista. En 2006, Colombia produjo más de 12 millones de sacos de 132 libras de café y estableció una meta de 17 millones para 2014. En 2010, sin embargo, la producción fue de solo 9 millones. Por lo tanto, con el fin de evitar el “peak coffee” (el punto en el tiempo en que se alcanza la producción máxima, luego de lo cual dicha producción entra en una etapa terminal de descenso),  las estrategias de adaptación jugarán un rol importante para mantener la producción de café a un nivel competitivo y permitir que Colombia continúe en el ranking de los productores de café de mayor calidad en el mundo.

Debido a esto, el proyecto AVA es fundamental para agricultores y políticos para tomar acciones en contra de las inminentes amenazas del cambio climático en la región. A través de talleres participativos, AVA está definiendo un modelo de vulnerabilidad que constituirá una herramienta muy útil para identificar las cosechas y áreas más vulnerables en la cuenca alta del río Cauca. Tales esfuerzos, equiparán a los agricultores y pequeños productores con conocimiento y confianza, mientras crece la conciencia en el nivel público y político para implementar estrategias eficientes de adaptación. El “peak coffee” no debería ocurrir en la medida en que se reconozcan plenamente los requerimientos, mientras, al mismo tiempo, el progreso científico, a través de proyectos como AVA, sean alentados.

Artículo publicado originalmente en: CIAT Blogs

Imagen:  Neil Palmer (CIAT)

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