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OPINION: crecimiento verde – ¿cambio de paradigma o simplemente un giro?

Publicado también en Inglés

Escriben Alex Bowen y Sam Fankhauser
Instituto Grantham de Investigación sobre Cambio Climático y Medio Ambiente

Actualmente se habla mucho sobre crecimiento verde -ambientalmente sostenible, biodiverso, bajo en carbono y resiliente al clima- para la prosperidad humana. Los responsables políticos se sienten atraídos por el hecho de que el crecimiento verde permite la protección ambiental, la cual se presenta como una cuestión de oportunidad y recompensa en lugar de una restricción costosa. A los analistas les gusta la idea de un crecimiento verde, ya que abandona el enfoque centrado únicamente en la reducción de los costos de emisiones, por una línea más amplia, más matizada y más rica de la economía.

El crecimiento verde enriquece el debate político en cuatro aspectos importantes.

En primer lugar, el crecimiento verde reconecta la sostenibilidad ambiental a largo plazo con las comprensibles inquietudes de los políticos sobre cuestiones macroeconómicas a corto plazo, como la deuda, el desempleo y el desempeño de la economía. Las convocatorias para un estímulo fiscal verde, las cuales comenzaron durante el apogeo de la crisis económica mundial, hacen uso de esta perspectiva. Una economía permanentemente débil, con bajos tipos de interés y altos niveles de desempleo significa que este aspecto de la agenda sigue siendo relevante. Donde los presupuestos gubernamentales lo permiten, la inversión oportuna y selectiva en proyectos de medio ambiente podría incrementar el PIB y garantizar una recuperación ambientalmente racional.

En segundo lugar, el crecimiento verde propugna una visión mucho más amplia de cómo y por qué los mercados fallan. El problema no es sólo que los mercados ignoran el valor del medio ambiente. Los mercados también funcionan mal si es que existen problemas de información, si las empresas tienen poder de monopolio o si la innovación no es recompensada adecuadamente. Estas fallas de mercado pueden interactuar y reforzarse unas a otras. Un gran aumento del bienestar es posible a partir de un buen diseño de los impuestos, subsidios y medidas regulatorias que se relacionan ampliamente con el mismo. Sin embargo, si las medidas de crecimiento verde no están bien pensadas, también podrían mellar la efectividad de las políticas.

En tercer lugar, el crecimiento verde reconoce que los cambios económicos requeridos no son una mera intromisión en el margen. Los nuevos inventos y cambios sociales en respuesta a los imperativos medioambientales podrían desencadenar una nueva revolución industrial. Esto abriría grandes oportunidades para nuevas empresas innovadoras en áreas como las energías renovables, transporte bajo en carbono y gestión forestal sostenible. Sin embargo, también impone enormes desafíos para las empresas ya establecidas.

Se pueden prever otros obstáculos. Si ha de haber una nueva revolución industrial verde, novedosa y creíble; políticas fuertes y persistentes tendrán que ser implementadas en todo el mundo. A pesar de que las economías modernas dependen en gran medida de la energía, el sector de la energía en sí mismo puede no ser lo suficientemente grande como para provocar la misma amplitud de transformación económica y la ola de innovación, como en anteriores revoluciones económicas, como la ocurrida con las tecnologías de la información.

En cuarto lugar, el crecimiento verde reconoce las limitaciones que los cada vez más escasos recursos, pueden imponer sobre el crecimiento a largo plazo. Hasta el momento, el ingenio humano y el buen gobierno han permitido escapar al destino anunciado por el Club de Roma y muchos otros -que el mundo se está quedando sin los recursos esenciales. Las economías han conseguido generar nuevos productos y técnicas de producción antes de que las limitaciones de recursos hayan empezado a sentirse. El desafío es que las políticas de “crecimiento verde” repitan esta hazaña mediante la sustitución de recursos no renovables como los combustibles fósiles por renovables como la energía solar.

¿Cómo afectará todo esto a la política económica? El crecimiento verde requiere de políticas públicas y de iniciativas privadas. Serán emprendedores privados los que comiencen la nueva revolución industrial. Pero tendrán que ser incentivados a través de regulaciones bien diseñadas – no necesariamente añadir más regulaciones. Las políticas deben ser aplicadas dentro de marcos transparentes, creíbles y éticamente aceptables de gobernanza, controlada y evaluada por ciudadanos informados. Quizás lo más importante del crecimiento verde es que este puede reforzar la necesidad de la acción colectiva. La revolución industrial verde sólo ocurrirá si suficientes personas deciden que éste es el camino a seguir.

Alex Bowen es investigador principal en el Instituto Grantham de Investigación sobre el Cambio Climático y Medio Ambiente de la London School of Economics and Political science. Sam Fankhauser es co-director del Instituto Grantham de Investigación sobre el Cambio Climático y Medio Ambiente y miembro del Comité de Cambio Climático del Reino Unido, un organismo independiente que asesora al Gobierno del Reino Unido sobre los objetivos de carbono y en la preparación para el cambio climático.

El blog anterior se basa en un artículo técnico para el Cambio Ambiental Global.

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