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DESTACADO: Pacto Climático de Quito, reflexiones sobre la amenaza del cambio climático


Durante los días 2 y 3 de junio, la capital ecuatoriana acogió la I Cumbre Nacional de Autoridades Locales “Pacto Climático de Quito”, que contó con la participación especial de Yolanda Kakabase, ex ministra ecuatoriana del Ambiente y actual presidenta del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés). Durante su participación, para Kakabase, la ciudad de Quito requiere de más áreas verdes. Estos espacios, precisó, no sólo son necesarios como zonas de esparcimiento sino -sobre todo- como zonas que ayuden en la absorción de aguas de lluvia. “En este punto, nos falta mucho por hacer”, refirió Kakabase, quien contó que Quito se caracteriza por ser una ciudad cubierta de cemento. También se refirió a las acciones concretas que se deben realizar para combatir y reducir las emisiones contaminantes (generadas por acción del hombre) de las cuales el 80% son concebidas en las ciudades. Para concretar esta meta, Yolanda Kakabase señaló que existen tres rutas: la primera es la creación de políticas públicas, la segunda es el fomento de la inversión a largo plazo en estos temas y la última es la formación de una ciudadanía activa. Estos tres ejes pueden funcionar de manera independiente, aunque sus resultados sólo se harán evidentes cuando una de esas acciones esté relacionada con las otras dos. “Hay que generar una ciudadanía que no sienta que las medidas para reducir las emisiones sean un castigo, sino un incentivo para la búsqueda y aplicación de soluciones”, refirió Kakabase, para quien una ciudadanía involucrada, que demande mejoras en su ambiente, tendrá la capacidad de hacer válidas políticas públicas que, de otra manera, no generarían ningún cambio. La ex ministra ecuatoriana dijo que estas acciones deben de estar acompañadas de medidas económicas y de inversiones a largo plazo, proyectadas más allá de un solo período de gobierno, respondiendo a políticas de Estado. Afirmó que, en los centros urbanos, los grupos más vulnerables a los efectos de las altas concentraciones de gases y emisiones son las madres gestantes y los niños. “La sociedad debería de asumir inmediatamente algún tipo de responsabilidad sobre éstos efectos”. Además, resaltó la importancia de algunos sectores clave relacionados con el cambio climático y la generación de emisiones -como el transporte, los servicios de energía, de agua y el manejo de residuos-. Indicó que el Consejo de Quito está trabajando en estos temas. “Sin embargo ninguna medida que tomemos este momento será suficiente para el reto que tenemos y ya lo vimos en abril, cuando la ciudad soportó el peor invierno”. En Ecuador, país que tiene como principal fuente energética el altamente contaminante petróleo, la cultura de consumo energético innecesario es un problema. Kakabase señaló como ejemplo el hecho que en la ciudad de Quito, que no necesita aire acondicionado ni calefacción, estos se consuman y constituyan dos grandes espacios de mal uso de la energía. “En Ecuador existe tecnología energética para utilizar fuentes de energía renovables que están a nuestra disposición y que podrían ser una variable de mucho impacto en la vida del país. Hay sistemas inteligentes para la iluminación pública, para la iluminación dentro de los edificios que no estamos utilizando aún a gran escala, pero que están a nuestro alcance”, afirmó. Las comunicaciones juegan un rol muy importante, al estar relacionadas a la reducción de emisiones provenientes del transporte mediante la limitación del uso del mismo. Esto quiere decir que, con la mejora de tecnología en comunicaciones en el ámbito laboral, se podrían evitar viajes dentro de la ciudad. ¿Cómo? Por ejemplo, sosteniendo reuniones a través de video conferencias o sistemas similares, con lo cual se reducirá la carga en el transporte público y privado. Esto, precisó Kakabase, no debería significar la reducción de los esfuerzos para mejorar el transporte. Otro tema clave son las edificaciones, que actualmente desaprovechan la cantidad de horas de luz al día que cuenta la ciudad (12 horas). En este punto, se plantea redefinir los diseños, orientación y materiales de las construcciones. La escasez de agua es otra de las principales amenazas. En este sentido, los hábitos adquiridos no nos impulsan a reutilizar el agua que consumimos. El ejemplo fue claro: el agua que desperdiciamos en el lavabo o en la ducha podría ser utilizada para regar plantas y jardines. Finalmente, Kakabase advirtió que la protección de los bosques que rodean la ciudad, así como sus las quebradas y la necesidad de reforestar laderas para evitar deslizamientos y proteger espacios -que finalmente absorberán la lluvia evitando desastres- no debe ser dejada de lado frente a acciones encaminadas a (supuestamente) reducir los impactos de los fuertes inviernos sobre la infraestructura de la ciudad.

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